Nos+Otros

On 29/03/2009, in Crítica y Reflexión, by David

El Otro es siempre sentido como una amenaza, esos bárbaros que no hablan nuestra lengua “la lengua” o no tienen nuestra cultura “la cultura”. …..  que aparecen como una amenaza que ha de diluir nuestras esencias. Ante el Otro el hombre tiene tres opciones, el enfrentamiento y la guerra, el aislamiento tras una muralla o […]

imagen-1El Otro es siempre sentido como una amenaza, esos bárbaros que no hablan nuestra lengua “la lengua” o no tienen nuestra cultura “la cultura”. …..  que aparecen como una amenaza que ha de diluir nuestras esencias. Ante el Otro el hombre tiene tres opciones, el enfrentamiento y la guerra, el aislamiento tras una muralla o el diálogo.  Para Kapuscinski, que fue reportero de innumerables guerras,  esta es un fracaso, la evidencia de nuestra incapacidad para entendernos con  los Otros. A la separación y el aislamiento  le hemos dado muchos nombres a lo largo de la Historia, desde el apartheid, a las murallas y fosos levantados por las viejas ciudades medievales para separar a las comunidades, a los modernos “Banlieues”  depauperados de nuestras modernas ciudades, donde  el estado no llega, esos barrios peligrosos y hostiles que saltaron hace dos años en Francia.

La buena disposición hacia otro ser humano es esa única base que puede hacer vibrar en él la cuerda de la humanidad.  Seremos capaces de hablar de nuestra capacidad de alegría y de admiración, dirigirnos  al sentimiento del misterio que rodea nuestras vidas, a nuestro sentido de la piedad, de la belleza y del dolor, al sentimiento que nos vincula con toda la creación; y a la convicción sutil pero invencible, de la solidaridad que une la soledad de innumerables corazones, a esa solidaridad en los sueños en el placer, en la tristeza, en los anhelos, en las ilusiones, en la esperanza y el temor que relaciona cada hombre con su prójimo y mancomuna toda la humanidad. Así nos lo recuerda Kapuscinski desde las palabras Joseph Conrad. Lo contrario es la indifernencia hacia el Otro, una indifernecia que conduce a la barbarie de los totalitarismos, una indiferencia que lleva a Auschwitz, tal y como nos recuerda Lévinas. Pero Lévinas no se detiene en la indiferencia de ese anonimato amparado en nuestras sociedades de masas sino que nos invita a mirar, nos plantea el encuentro como la mayor vivencia, la experiencia humana capital. Nos dice que no sólo debemos encontrarnos con él sino acogerlo, responsabilizarnos de él.

Las fotografías de UTK, Jesús Ángel Sánchez, nos acercan a ese otro y nos interrogan sobre la opción que cada uno de nosotros ha escogido,…. ¿Nos  hemos atrincherado? ¿Nos hemos dejado llevar por el violento rechazo? ¿Hemos dado una oportunidad a ese conocimiento del Otro?.

La interrogación está en el fundamento de las fotografías de UTK que retrata al Otro no sólo en su acepción de ajeno, sino también en una acepción más terrible, la de sobra, de deshecho, de marginal…. la de aquello que nuestra sociedad deja al margen. Y para ello arranca con la desoladora afirmación de Primo Levy sobre las dos clases de hombres, la de los hundidos y la de los salvados. La mayor parte de nosotros nos consideramos salvados y miramos con displicente indiferencia a los hundidos, los miramos como si se tratara, efectivamente, de otra clase de hombres.

Resulta esclarecedor el encuadre de UTK que más que recortar la realidad la amplía, me  honra conocerle, compartir proyectos comunes y alguna conversación a medias….  confío en que su obra sirva para hacernos  reflexionar. Podéis consultar su obra Nos…. (Otros)  en este enlace, y conocer mejor lo que hace en la referenia a sus páginas web  en el margen de este blog.

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Traperos

On 26/03/2009, in 2º BACH Historia España, Crítica y Reflexión, by David

Estoy seguro de que “Necesitamos historia, pero la necesitamos de una manera distinta a como la necesita el holgazán malcriado en el jardín del saber”  tal y como nos recordaba F. Nietzsche en “Sobre las ventajas e inconvenientes de la historia”. Con esta cita encabezaba Walter Benjamin su tesis XII sobre la Historia, para añadir a continuación […]

imagesEstoy seguro de que “Necesitamos historia, pero la necesitamos de una manera distinta a como la necesita el holgazán malcriado en el jardín del saber”  tal y como nos recordaba F. Nietzsche en “Sobre las ventajas e inconvenientes de la historia”. Con esta cita encabezaba Walter Benjamin su tesis XII sobre la Historia, para añadir a continuación que “El sujeto del conocimiento histórico es, por supuesto, la clase oprimida que lucha /…/ la clase vengadora que lleva hasta el final la tarea de liberación en nombre de las generaciones vencidas”. De esas generaciones vencidas nos habla uno de nuestros mejores comentaristas de la obra de Benjamin, el filósofo Reyes Mate en el artículo publicado el pasado domingo. 

La crisis parece una situación excepcional, pero como nos recuerda el propio Benjamin para los oprimidos “el estado de excepción en el que vivimos es la regla“. 

Una perspectiva más para esa “cuestión social” de nuestro temario…… tan arduo y tan frío. 

Sobre la mirada de las víctimas y los perdedores

Caminamos de la mano de nuestras lecturas, aunque nos agarremos a las manos que deseamos… eso también es cierto. Buscamos en nuestras conversaciones, en las películas que vemos y en esos libros que buscamos y leemos, respuestas a nuestras preguntas, a aquellas cuestiones mal resueltas que nos desazonan. De tal modo que nuestra mirada se […]

Caminamos de la mano de nuestras lecturas, aunque nos agarremos a las manos que deseamos… eso también es cierto. Buscamos en nuestras conversaciones, en las películas que vemos y en esos libros que buscamos y leemos, respuestas a nuestras preguntas, a aquellas cuestiones mal resueltas que nos desazonan. De tal modo que nuestra mirada se acaba comportando como el objetivo de un fotógrafo, enmarca aquello que su atención pretende. Mi mirada de fotógrafo (más metafórico que otra cosa) se detiene hoy en un artículo que nos habla de miradas y que tiene mucho que ver con mis últimas lecturas y con algo en lo que estoy trabajando, los perdedores, las víctimas, aquellos a los que el “progreso” aniquila, lanza hacia atrás en su inercia, a los que arrincona y destruye a mayor gloria del relato de nuestro tiempo. Cuando hablamos de progreso, cuando citamos orgullosos los índices de nuestro bienestar, cuando nos holgamos en la consecución de un régimen democrático,  una sociedad ordenada (o su desorden establecido…. como queráis), construimos un relato que deja fuera a muchos individuos. Atrás quedan los muertos (esos cuya desaparición explica a veces el presente), los vencidos, los perdedores, un amplísimo universo de víctimas de muy distinta índole que no aparecen en los grandes relatos históricos más que como “sacrificios necesarios”. Sin embargo el sacrificio de un individuo, la imposibilidad de desarrollar su vida (por que la pierda o porque se le condena a la miseria o la exclusión social)  se agota en él mismo. Ese sacrificio tiene un valor social que se destaca en aras de beneficios colectivos, pero a veces tales beneficios no están tan claros, a veces no son más que beneficios particulares, en muchas ocasiones, demasiadas, el sufrimiento no tiene siquiera compensación, convertido en número o en porcentaje.  Quienes pierden sus empleos, quienes ven frustradas sus vidas por la guerra, las crisis económicas, las circunstancias …..  quedan al margen. Los deportes nos dan una idea clara de la naturaleza de los relatos sobre el pasado, nadie recuerda a los perdedores, a quienes quedaron segundos, a quienes lucharon con ahínco pero no consiguieron la victoria. El relato es casi siempre  una glorificación de los triunfadores.

Hoy periódico El País recoge la inauguración de una exposición del fotógrafo francés Pierre Gonnord sobre “La mirada de los marginados”. A Gonnord le interesa la imagen del fracaso, de la marginación, el poso que en los ojos de los sujetos deja la derrota. La miseria le interpela, nos cuenta que la busca, la invita a su estudio y la fotografía, y la miseria, encarnada en estas personas, les habla de su vida, de cómo en un momento sus proyectos vitales se rompieron, de como iniciaron un descalabrado descenso a los infiernos. Quizás uno de los errores que cometemos con más facilidad es considerarles “ellos”, hacerlos ajenos a nuestra naturaleza, son los “otros”, los que no supieron, los que no quisieron, los que algo hicieron mal, sin embargo Gonnard nos los presenta como un “nosotros”. Nosotros somos ellos, sus vidas fueron como las nuestras, sus vidas son como las nuestras. Su dignidad, su elegancia, debe contribuir a ponernos en nuestro lugar, quizás los que estemos mal encuadrados seamos nosotros cuando les consideramos ajenos.

(Las fotos son las que ilustran el artículo en El Pais)

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Esas víctimas

On 11/07/2008, in Crítica y Reflexión, by David

El verano no es sólo un espacio para la holganza lo es también para la tragedia y para pensar sobre la misma.  En ciencias sociales hablamos a menudo de migraciones, como fenómeno geográfico, un concepto que contribuye a nuestro conocimiento sobre el movimiento de la población. Somos capaces de definir las migraciones por origen y […]

El verano no es sólo un espacio para la holganza lo es también para la tragedia y para pensar sobre la misma.  En ciencias sociales hablamos a menudo de migraciones, como fenómeno geográfico, un concepto que contribuye a nuestro conocimiento sobre el movimiento de la población. Somos capaces de definir las migraciones por origen y destino, por el tiempo que ocupan, por la esperanza de volver de quienes emigran. Podemos pensar en las consecuencias que las migraciones tienen en los países de destino, la huella que dejan en los países de origen, los cambios sociales y culturales que en ocasiones animan e incluso en la percepción que sobre el fenómeno tienen las poblaciones que reciben esos flujos de inmigración.  Sin embargo convendría hacer una biografía del emigrante, verlo como individuo, no como parte de un fenómeno. A todos nos molesta infinito cuando tratan de reconocernos en una clasificación, “vosotros los jóvenes… ya se sabe”, “claro como los de tu pueblo son tan brutos….”, ya sea para tratarnos como si fuéramos pobrecitos o para justificar nuestras acciones…. o las ajenas.  Tras cada persona hay una biografía, nos unen similares emociones, padecemos idénticas enfermedades y las desgracias nos arrasan a todos de idéntica manera. Perder un hijo o a un familiar cercano, sentirse traicionado por alguien, enamorarse, sentir miedo ante el futuro o temer el rechazo ajeno nos afecta a todos de similar manera como seres humanos que somos.

Millones de personas han nacido en lugares donde nacer es una trágica equivocación. Donde nacer no significa comenzar nada pues nada puede ser allí comenzado. La mirada de las madres sobre esos hijos que sostienen en los brazos, inanes por el hambre o las enfermedades. Que no parecen buscar una salida, que esperan, que confían en que algo cambie o que pase para siempre. Esa inmovilidad que vemos en los mendigos que se acuestan en los quicios de los portales, que observamos en los enfermos, en los deprimidos. Esa inmovilidad es el mal mismo, es la asunción de una rendición, de la imposibilidad de hacer y para muchos de la imposibilidad de ser.

El verano trae a nuestras costas a cientos de hombres y mujeres que no se resignaron a esperar en el quicio a que la muerte se los lleve. Hombre y mujeres que no quieren esperar, que quieren cruzar ese umbral en el que otros esperan un cambio imposible, hombres y mujeres que quieren saltar el muro de miseria que les rodea.  Pero no penséis en ellos como parte de un fenómeno político, social o económico concreto o sólo entenderéis el problema en parte.

Las causas de la miseria son complejas, no quiero detenerme hoy en ellas, sino en sus víctimas. Y es que la miseria no me interesa como concepto económico, ni siquiera enriquecido con todas sus connotaciones sociales y políticas, me interesa la miseria como devoradora de personas. La miseria destruye sus vidas por completo, anula sus potencialidades, los arroja a los márgenes de la historia, una  historia que nunca será contada o si lo hace lo será en términos tan desapasionados y fríos que nos harán dudar de si hablamos de personas o de manzanas. Cada vida es  una vida y es la vida de alguien…. no tiene más que esa.

La insoportable injusticia de la pobreza, la guerra y la desigualdad nos hacen reflexionar.Nuestro mundo las oculta, las coloca en los márgenes, en los de las ciudades, en los de los continentes, las esconde debajo de la alfombra. De vez en cuando alguna se hace visible, cuando la tragedia es especialmente terrible, cuando alguna organización cuenta los muertos, los marginados o los desheredados. El resto del tiempo vivimos ajenos a ese dolor al que nos hemos acostumbrado y que no sentimos. A veces incluso hay quien culpabiliza a la propia víctima de su situación. “Algo habrá hecho”. O habrá dejado de hacer…..  La pobreza no admite tan simples justificaciones. Hay un trabajo interesantísimo realizado por el Banco Mundial en el que se recoge la percepción de la pobreza que tienen quienes viven en ella, se titula Voces de los Pobres (el que os enlazo es el correspondiente a Perú). Además de infinidad de datos socioeconómicos sobre las causas de la miseria el trabajo tiene como objeto principal recoger la idea que los individuos tienen de su situación, su pensamiento sobre sus causas, las reflexiones que hacen sobre las consecuencias de su terrible situación. Pero especialmente doloroso resulta leerles cuando hablan del modo en el que se sienten tratados, las diversas formas de humillación que reciben. Las miradas que no quieren cruzarse, los espacios reservados, la hostilidad de las autoridades… la sospecha que muchas personas les dirigen:  “El pobre te puede robar, te puede hacer daño….. está sucio, tiene enfermedades…. no conviene acercarse a él”. Pero ese pobre es una persona y siente ese desdén y esa sospecha y esa hostilidad como la última de las humillaciones. Leer ese informe os aseguro que es demoledor. La falta de esperanza que destila, esa inmovilidad de la madre con el niño en brazos. Esa mirada que nosotros proyectamos a través de la fotografía no es sólo una observación, es una bofetada, es un escándalo, es una interpelación a hacer, a pensar qué hacemos. A definir nuestra responsabilidad y a asumirla. Al menos a pensar que no vivimos en el mundo perfecto

Una canción hermosa  de Yossou N’Dour y Neneh Cherry  “7 seconds” nos explica como al nacer hay siete segundos mágicos en los que quien nace no sabe nada de su condición, sólo nace, se abre a la vida, después de esos siete segundos todo cambia. Sus circunstancias, su raza, el lugar donde ha nacido, su tiempo…. pesarán más que el hecho de ser, que el milagro de estar aquí. (Esta es la versión en directo de Yossou N’Dour acompañado de Zazie)

La letra la tenéis aquí:  7-seconds (traducida)

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