Stonehenge y algunas de las cuestiones vistas

On 28/11/2010, in 1º ESO, by David

El pasado jueves comenzamos a ver un documental, “Las claves de Stonehenge” que completará nuestra visión sobre las creencias en los inicios de la Historia. Entre tanto completo la información del curso en la wiki, podemos empezar por aquí. Partíamos del hecho de que a partir del Homos Sapiens (algunos retraen algunos rituales a los […]

Stonehenge

El pasado jueves comenzamos a ver un documental, “Las claves de Stonehenge” que completará nuestra visión sobre las creencias en los inicios de la Historia. Entre tanto completo la información del curso en la wiki, podemos empezar por aquí.

Partíamos del hecho de que a partir del Homos Sapiens (algunos retraen algunos rituales a los Neanderthales), tenemos constancia de que los seres humanos ritualizaban determinados hechos, particularmente la muerte y el tratamiento de los cadáveres (ver aquí hominización para saber más). Más moderno resulta el arte paleolítico, tanto el que se ejecutaba en diferentes objetos (bastones de mando, útiles diversos), como el arte parietal (el que se pintaba en las paredes de las cuevas), en tornos a los 30.000 y los 20.000 años antes de nuestra era.  Para haceros una idea rápida sobre estas manifestaciones artísticas podéis consultar este artículo de la wikipedia, que además está acompañado de una buena colección de imágenes. Os recomiendo que echéis un vistazo a la

Venus de Willendorf

“interpretación del arte paleolítico” que sería la que más tendría que ver con nuestra asignatura de HCR.  Para completar la visión podéis consultar también este post de Cronosgea, Chamanismo y Arte Paleolítico, donde se dan algunas referencias más sobre esta cuestión y sobre todo las que debemos al libro de David Lewis-Williams donde se da una visión nueva sobre la interpretación de estas manifestaciones artísticas.

En los inicios de la neolitización en Europa y el comienzo de la Edad de los Metales (insistiremos más en estas cuestiones en Historia, de momento lo dejaremos así por el poso que tenéis de Primaria), aparece una compleja cultura en el occidente europeo y parte del Mediterráneo que se conoce como Megalitismo. Podéis consultar este post del magnífico Sdebiombo (un apreciado colega) para conocer algo más de las manifestaciones megalíticas más conocidas.

Como hemos visto en Historia, la vinculación de los seres humanos a los cambios astronómicos sirvió para establecer sus ritmos temporales, sus calendarios y fundamentar buena parte de sus prácticas religiosas.  En este sentido podéis repasar las consideraciones que a propósito de esto hacíamos en la clase 3ª de la primera unidad de CCSS.

La importancia de los solsticios y los equinoccios para la contabilidad de los tiempos sociales y rituales y establecimiento de los calendarios parece común a muchas sociedades humanas.  Por otro lado los solsticios sirvieron en muchas culturas para representar simbólicamente los ciclos de nacimiento y muerte y de ese modo los relacionaron con los ciclos de vida y los ciclos naturales que estaban relacionados con las cosechas.

En este sentido el yacimiento de Stonehenge nos sirve para expresar de una manera muy evidente algunas de estas ideas. Aquí tenéis el vídeo de introducción.

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Cambiando el tiempo a placer

On 31/10/2010, in 1º ESO, by David

Que oportuno el cambio de hora de anoche. Nos levantamos y podemos comprobar que eso de modelar el tiempo a nuestro gusto no se detiene en los calendarios. Los cambios de hora (horario de verano y de invierno) que las administraciones públicas promueven con la excusa de ahorrar energía, son un buen ejemplo de esto. […]

Que oportuno el cambio de hora de anoche. Nos levantamos y podemos comprobar que eso de modelar el tiempo a nuestro gusto no se detiene en los calendarios. Los cambios de hora (horario de verano y de invierno) que las administraciones públicas promueven con la excusa de ahorrar energía, son un buen ejemplo de esto.

Ayer en medio de la noche (sé que la mayoría lo habrá hecho esta mañana), retrasamos una hora nuestros relojes, somos una hora más jóvenes, aunque realmente lo más que habremos notado es que hoy nos hemos levantado sorprendentemente pronto. Las conversaciones de los próximos días insistirán en la idea de que no nos acostumbramos, de que notamos algunos cambios molestos, amanece una hora antes (pero anochece una hora antes también). En realidad ni amanece ni anochece antes, lo que ocurre es que hemos cambiado la hora para intentar hacer coincidir nuestras actividades con las horas de sol, amanece más cerca de nuestro inicio de la jornada y anochece justo cuando la estamos terminando. Una trampa más, de las muchas que hay que hacer para medir el tiempo.

Este vídeo de RTVE nos cuenta las razones por las que en 1974 nuestras autoridades decidieron cambiar la hora de nuestros relojes dos veces al año.

Para completar esta larga serie de desastres temporales os recomiendo echarle un vistazo a esta página de Wikipedia donde nos habla del Tiempo Atómico Internacional, el intento más serio de medir con exactitud el tiempo. Como veréis ni la tierra gira siempre a la misma velocidad, así que los días varían de duración…., un verdadero desastre contable que los seres humanos hemos intentado solucionar de la mejor manera posible.

La próxima vez que oigáis eso de “tiempo exacto”, os podéis echar a reír. El tiempo es exacto pero después de ponerlo muchas veces en hora.

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La línea del tiempo – Time lapse lifeline

On 02/10/2010, in 1º ESO, Crítica y Reflexión, by David

Buscando canciones que ilustraran el ejercicio que hacíamos el otro día en clase sobre la Línea del Tiempo,  me encuentro con esta canción de Maria Taylor – Time lapse lifeline – . Quizás hayáis escuchado algo suyo en series como Bones o Anatomía de Grey, pues sus canciones forman parte de estas bandas sonoras “indies”, […]

Línea del Tiempo - El diseño industrial en los años 30 del siglo XX

Buscando canciones que ilustraran el ejercicio que hacíamos el otro día en clase sobre la Línea del Tiempo,  me encuentro con esta canción de Maria Taylor – Time lapse lifeline – . Quizás hayáis escuchado algo suyo en series como Bones o Anatomía de Grey, pues sus canciones forman parte de estas bandas sonoras “indies”, tan de moda en las nuevas series norteamericanas. En ella se hace referencia en inglés a dos conceptos que hemos trabajado en clase, el de línea del tiempo y de las dificultades de establecer una escala adecuada entre el tiempo contado (el que narramos) y el tiempo pasado (todo eso que sucedió).

El “time-lapse” es una técnica audiovisual que permite representar el paso del tiempo de un modo acelerado, una secuencia de vídeo en el que el tiempo se acelera, donde lo representado y el tiempo real no corresponden.

Si reparáis, cualquier representación narrada del tiempo, particularmente en el tiempo que utilizamos en historia, se hace a partir de una aceleración parecida. En este caso, nosotros los historiadores y vosotros en vuestro ejercicio habéis dado el salto entre dos acontecimientos, acelerando (al omitir), el tiempo y los sucesos que quedan entremedias.

Nuestra vida, esa “lifeline”, está hecha de pequeñas aceleraciones, esos momentos recordados, esos acontecimientos que nos marcan, esos años dorados y esos recuerdos queridos. La historia “oficial” también. La cuestión clave es preguntarnos qué elegimos para hacer ese “time lapse”, porqué elegimos unos hecho u otros, hasta que punto esa elección marca la lectura que sobre el relato podemos hacer.  Pensad por un momento en dos líneas de tiempo de vuestra vida y construirlas sobre las desgracias, accidentes y dolores que hayáis podido padecer, u otra en la que relateis las fiestas, las alegrías, los momentos de felicidad. Las dos corresponden a vuestra vida y sin embargo un espectador neutral se haría una idea muy distinta de vuestra existencia leyendo una o la otra.

Pensad en qué recordamos y en el porqué de ese recuerdo…., así se hace la historia y también así se escriben nuestras biografías.

Aquí tenéis la letra de la canción de Maria Taylor para quienes se atrevan con el inglés y a continuación la canción.

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De Cronos y de Gea

On 09/10/2009, in 1º ESO, by David

En las últimas semanas hemos hablado de muchas cuestiones que son el fundamento de la Geografía y la Historia. Hemos hablado de paisaje, hemos comentado también muchas cosas sobre los calendarios, sobre el tiempo como movimiento y el acontecimiento como punto de inflexión en el relato de la Historia. Habéis hecho una estupenda labor de […]

En las últimas semanas hemos hablado de muchas cuestiones que son el fundamento de la Geografía y la Historia. Hemos hablado de paisaje, hemos comentado también muchas cosas sobre los calendarios, sobre el tiempo como movimiento y el acontecimiento como punto de inflexión en el relato de la Historia. Habéis hecho una estupenda labor de trabajo personal y de resumen diario. Yo también he hecho los deberes. Aquí tenéis una presentación que nos sirve de guión en esta larga primera unidad con la que hemos comenzado el curso.



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Disparar a los relojes

On 02/12/2008, in 4º ESO, by David

Walter Benjamin en sus “Tesis sobre el concepto de Historia”, dedica la número XV  a la entronización de un tiempo nuevo, el tiempo revolucionario, un nuevo orden materializado en una nueva cronología. “La conciencia de hacer saltar el “continuum” de la historia es propia de las clases revolucionarias en el momento de su acción. La […]

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Walter Benjamin en sus “Tesis sobre el concepto de Historia”, dedica la número XV  a la entronización de un tiempo nuevo, el tiempo revolucionario, un nuevo orden materializado en una nueva cronología.

La conciencia de hacer saltar el “continuum” de la historia es propia de las clases revolucionarias en el momento de su acción. La gran Revolución introdujo un calendario nuevo. El día con el que comienza un calendario oficial de compendio histórico acelerado. En el fondo, ese día es el mismo que vuelve siempre bajo la forma de días festivos, que son días de recordación. Los calendarios no miden el tiempo como los relojes: son monumentos de una conciencia histórica de la que no queda en Europa la menor huella desde hace cien años. En la Revolución de julio se registró un incidente en el que esa conciencia todavía se hizo valer. Al caer la tarde dle primer día de lucha sucedió que en varios sitios de Paris, al mismo tiempo y sin previo acuerdo, se disparó contra los relojes de la torres. Un tesigo ocular, que acaso deba su acierto a la rima, escribió entonces:

¡Quién lo creyera! Se dice que indignados contra la hora

estos nuevos Josué, al pie de cada torre,

dsiparaban contra los relojes, para detener el tiempo.”  

Los revolucionarios franceses pretenden parar el tiempo, pero también pretenden romper con el tiempo antiguo, con una medida del tiempo que corresponde a la alborada de la revolución. El 20 de septiembre de 1793  el diputado de la Convención Gilbert Romme, planteó la necesidad de intervenir en ese tiempo creando un nuevo ordenamiento que prescindiera de las referencias a la religión y que, siguiendo el espíritu del tiempo, se articulara de acuerdo a la “razón”.  El año debía tener doce meses de treinta días cada uno, divididos en tres semanas de diez días llamadas “decadas”. Para que el año solar coincidiera con el revolucionario, al final del año se añadían cinco días, seis en los bisiestos que eran siempre festivos. 

Sin duda ese nuevo orden inaugurado por la revolución encuentra su mejor ejemplo en los cambios que los revolucionarios introducen en la medición de su tiempo. Tal y como nos dice Reyes Mate, si el hombre podía modificar el tiempo que articulaba su vida cotidiana, podía, con más razón, cambiar todo lo que ocurría dentro de él.

Acercaos a esta dimensión revolucionaria en esta página dedicada al Calendario de la Revolución Francesa, leyéndolo encontraréis sentido a acontecimientos que nos resulta difícil datar, “convención termidoriana” o “el golpe de 18 brumario”. Merece la Pena

 

 

Kairós

On 01/08/2008, in Crítica y Reflexión, by David

Kairós es el momento oportuno, el tiempo de las cosas. El momento adecuado donde se combinan la potencia y la eficacia con la armonía y la mesura.  Los griegos y los romanos adoptaron para representarlo la iconografía utilizada por Lisipo, según ésta Kairós es un joven alado que apoya el pie izquierdo en una esfera. […]

Kairós es el momento oportuno, el tiempo de las cosas. El momento adecuado donde se combinan la potencia y la eficacia con la armonía y la mesura.  Los griegos y los romanos adoptaron para representarlo la iconografía utilizada por Lisipo, según ésta Kairós es un joven alado que apoya el pie izquierdo en una esfera. La pierna izquierda está flexionada y sostiene el cuerpo mientras con el brazo izquierdo sostiene una balanza. Las alas desplegadas cargan con el peso del joven que tiene en tensión todo el cuerpo intentando mantener el equilibrio.

Kairós se relacionaba en la cultura latina con la “Occasio”, la ocasión, y en el renacimiento se vinculó a la Fortuna.  Nuestra experiencia del tiempo está dividida por la experiencia del tiempo, un tiempo propio, auténtico pero difícil de comunicar y unido a una subjetiva idea de duración; y el tiempo mensurable, un tiempo físico, ese Cronos que devora a sus hijos.

Como Cronos devora a sus hijos yo devoro las páginas del libro del filósofo Giacomo Marramao, “Kairos: Apología del tiempo oportuno” que me sirve de guía y me brinda la ocasión de hablar de nuestra concepción del tiempo y en especial del tiempo personal que nos da sentido.

El tiempo es una de las sustancias esenciales de la historia. No podemos concebir la historia sin él, no tendría ningún sentido, perdería no sólo el suelo sobre el que se asiente sino su propia materia. Pero la historia, como el tiempo, la construimos, es una recreación, una memoria de lo sucedido, de parte de lo sucedido, de algunos de los protagonistas. Cuando este concepto lo aplicamos a nuestra existencia comprobamos rápidamente los extremos de esta concepción, cómo hay lugares, hechos o personas que aparecen iluminados por nuestro recuerdo mientras otros se difuminan y se pierden.

Einstein consideraba que sólo había dos tipos de tiempo, el psicológico y el físico. El primero es el que cada uno de nosotros experimenta y tiene una amplísima gama de variaciones subjetivas. El segundo tipo de tiempo  depende de los sistemas de referencia de distintos observadores y tiene un límite objetivo, la otra cara decisiva de la teoría de la relatividad, una constante física general independiente de todo parámetro. Este límite, es constante, y se representa mediante una barrera numérica infranqueable, la velocidad de la luz. Más allá de esa barrera, no tiene sentido hablar de un antes o un después. Ninguna señal y por supuesto ningún cuerpo puede moverse a una velocidad superior a la de la luz. Sin embargo nuestra concepción habitual de tiempo e incluso el tiempo al que nos dedicamos los historiadores, tiene que ver más con el primero que con ese tiempo absoluto y físico que define Einstein.

El concepto griego de Kairós, ese momento oportuno,  aparece también en la tradición judía, en el Eclesiastés, se habla de un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para el luto y un tiempo para la alegría, un tiempo para el silencio y un tiempo para el diálogo, un tiempo para odiar y un tiempo para amar, uno tiempo para la guerra y un tiempo para la paz.

Del mismo modo hay un tiempo para marcharse y un tiempo para permanecer. En mi caso ha llegado el tiempo de marcharme, el de buscar un tiempo que este año me ha faltado en Campo Real, un tiempo desgastado por los viajes interminables, un tiempo devorado por la intemperie de este instituto.

La ocasión ha surgido, el adolescente alado que simboliza el momento oportuno ha venido a buscarme y me ha ofrecido un instituto cerca de casa, a medio camino de Madrid y de mi universidad, un tiempo que confío en que sea ocasión para avanzar, aprender y construir un tiempo personal que preciso. El año que viene mi paisaje será el de la Pedriza del Manzanares, mi viaje diario un recorrer los sotos y praderías que bordean una de las carreteras más bellas de Madrid.

Ese Kairos me aleja de vosotros, pero como ya os he dicho formamos parte unos y otros de nuestras particulares historias, ya veremos si el tiempo nos desdibuja o nos destaca cuando escribamos la bitácora de nuestra vida.

A mi me queda el consuelo de que si bien nos aleja el espacio el tiempo nos mantiene juntos.  Pienso, como lo hacía Ibn Hazm, uno de los poetas más importantes de la literatura andalusí que el tiempo nos une, él lo expresaba de este modo:

Alejado estás dicen; pero no importa

porque vivimos el mismo Tiempo Ineludible.

El sol brilla por encima de ambos

cada día con el mismo resplandor.

¿Puede estar lejos si entre nosotros

sólo hay un viaje de larga jornada?

La sabiduría divina nos ha juntado en su creación.

Me basta esta cercanía. Más, no necesito

Más no necesitamos. La ocasión nos aleja, el recuerdo nos hace presentes y el tiempo nos une.

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