Lo clásico, el clasicismo y los clasicismos

On 04/06/2010, in 1º ESO, by David

La cultura europea está unida inseparablemente a la herencia clásica. No sólo parte de nuestros mitos literarios y culturales beben de esas fuentes sino que la lengua en la que los pronunciamos están vinculadas al romano latín. Nuestro derecho, las leyes con las que se regulan las relaciones entre los sujetos y los poderes en […]

La cultura europea está unida inseparablemente a la herencia clásica. No sólo parte de nuestros mitos literarios y culturales beben de esas fuentes sino que la lengua en la que los pronunciamos están vinculadas al romano latín. Nuestro derecho, las leyes con las que se regulan las relaciones entre los sujetos y los poderes en nuestras modernas sociedades, son directas herederas del derecho romano. Los griegos nos abrieron la mirada de la filosofía y vosotros estudiáis el teorema de Pitágoras y utilizaís el número ∏ con naturalidad, siguiendo las enseñanzas de la matemática clásica.

La vuelta a lo clásico ha sido una constante en la cultura europea, el clasicismo de la corte de Carlomagno, el Renacimiento italiano y el triunfo a finales del siglo XVIII del Neoclasicismo son los más conocidos.  Lo clásico nos rodea, al lado de nosotros tenemos monumentos innumerables que nos hablan de aquella antiguedad y cuando los miramos nos percatamos del reflejo lejano de aquel mundo antiguo. Observad atentos….. están mucho más cerca de nosotros de los que creemos.

Para ilustrar lo dicho os sugiero dos miradas, la primera es la que nos ofrece Jordi Savall en esta representación de la que se considera la primera Ópera, el Orfeo de Monteverdi. Resulta curioso que a comienzos del barroco (el estilo que sigue al Renacimiento) fuera una fábula clásica la que sirviera de entretenimiento a la corte de la ciudad italiana de Mantua. En aquella época el mundo clásico constituía una referencia obligada, un ejemplo de los valores que se trataban de encarecer. Aquellas obras tenían un sentido lúdico pero también doctrinal, los modelos clásicos servían para mostrar cómo debían de comportarse los seres humanos.  Del mismo modo que en la antigüedad se servían de los relatos de la Iliada y la Odisea para representar los ideales humanos a los jóvenes griegos y romanos, durante el renacimiento el arte recuperó aquellos ejemplos griegos y romanos como modelos de virtud.

En segundo término os he colgado la presentación que hemos visto, en ella encontráis algunos de esos modelos, más allá de la estética de la arquitectura fijaos en como la monarquía española se encarnó a sí misma en la leyenda de Hércules y sus trabajos,…… contemplad ese Carlos V y el furor y su lección de clasicismo, es una escultura a la romana pero también las virtudes que representan quieren ser las de aquellos antiguos emperadores.



Lo clásico nos rodea.

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Hipatia de Alejandría. Retrato del final del Helenismo

On 12/10/2009, in Crítica y Reflexión, by David

Conviene aclarar para aquellos que busquen libros de historia en formato audiovisual, que una película no es una libro de historia. La ambientación, la recuperación de arquitecturas perdidas o el retrato de personajes históricos son trabajos complejos, mucho más complejos según nos alejamos en el tiempo. En primer lugar porque nos faltan muchos datos, en […]

jpg_rachel-weisz-agoraConviene aclarar para aquellos que busquen libros de historia en formato audiovisual, que una película no es una libro de historia. La ambientación, la recuperación de arquitecturas perdidas o el retrato de personajes históricos son trabajos complejos, mucho más complejos según nos alejamos en el tiempo. En primer lugar porque nos faltan muchos datos, en segundo lugar porque las sociedades mantienen costumbres y usos que hoy nos chocan por extraños. Una película es una historia, en el sentido de cuento, de narración, que pretende entretener, que nos plantea algunas preguntas, que nos presenta imágenes valiosas en su mera belleza o en lo que tienen de evocación.  En este sentido podéis ver “Dulce Libertad” (1985) de Alan Alda que hace un retrato divertido y certero sobre las contradicciones entre el lenguaje y las pretensiones de una obra histórica y una película. El protagonista, el propio Alan Alda, comprueba como delante de sus ojos y contando con su supuesto asesoramiento, la historia de la película se aleja más y más del relato original de los hechos. Desde luego, una de las mejores metáforas sobre la historia-ficción, que goza hoy en día de tanto éxito, tanto en el cine como en la novela.

agoraLa principal de las pegas que encontramos en el cine histórico, en la novela histórica e incluso en algunos libros de historia es la “presentización”, atribuir valores o contravalores del presente a personajes del pasado. Desde entender que un caballero castellano del siglo XIII actúa siguiendo un atávico nacionalismo español, a pensar que San Francisco ejercía en el siglo XIII una suerte de ONG de protección de los animales por aquello de llamar hermanos a todos los bichos que se tropezaba. A menudo encontramos que los relatos de las películas nos agradan más o menos por lo mucho que se parecen a eso que nos gusta oír o ver. En definitiva, porque nos dan la razón y nos confirman en nuestras perezosas certezas.  Ya sabéis que nada es más peligroso que nos adulen o que nos den la razón…..

Viene esta larga disquisición al caso del estreno de Ágora, donde Alejandro Amenabar hace un retrato personal, no puede ser de otra manera, de la vida de una de las grandes filósofas y astrónomas de la historia, Hipatia de Alejandría. La vida de Hipatia se nos presenta en la película como la filósofa que duda de las certezas dadas, que sospecha de las teorías que recibe de la tradición, que precisa hacerse preguntas para saber y que desconfía de quienes tienen todas las respuestas. Frente a ella el director sitúa a los cristianos, en particular una pequeña secta, la de los parabolanos, una suerte de milicia fanática que predica en las plazas de Alejandría, que hace obras de caridad y que mantiene una combativa y violenta lucha frente a los paganos y los filósofos que tienen en la famosa biblioteca alejandrina, su escuela y su espacio propio. Hipatia, por su prestigio como filósofa y por sus amistades, el gobernador y otros personajes prominentes de la ciudad son amigos o discípulos suyos, se acabará convirtiendo en la más dura oponente a los cristianos. Estos, dirigidos por el obisco Cirilo acabarán desatando una persecución contra Hipatia, tanto por su paganismo como por el hecho de ser una mujer influyente.

Hasta aquí, a grandes rasgos, la metáfora contra el fanatismo que nos presenta Amenabar. Ciertamente la película adolece de un simplista maniqueísmo (por cierto influyente secta de la época). Los cristianos son duramente retratados, quitando la figura de Sinesio, discípulo de Hipatia y cristiano más templado y conciliador. El resto de los que aparecen o son fanáticos y vulgares o ambiciosos patricios convertidos por interés político. No en vano el emperador romano entonces era cristiano.  Precisamente en esa conversión del cristianismo en verdad establecida y aliada del poder, está para mi gusto, lo más interesante de la película en lo que tiene de reflejo de algunas tesis historiográficas sobre el modo en el que el cristianismo se impone en el Imperio.

El siglo IV y si me apuráis el III son mal conocidos en general, particularmente en cuestiones culturales y religiosas. El relato histórico está lleno de lagunas, el caso es que el bajo imperio es precisamente el orgien del universo político, social e ideológico de la Edad Media. En esos siglos se encuentran también las razones por las que una religión de esclavos y extranjeros termina por convertirse en religión oficial del imperio. En esos siglos se encuentra la clave del hundimiento del mundo helenístico, de su filosofía y en buena medida de su método racional. También en esos siglos se produce la eclosión de las religiones mistéricas entre las cuales encontrará un lugar progresivamente más preeminente el cristianismo.

El asesinato de Hipatia es un trágico acontecimiento que se enmarca en las luchas entre escuelas filosóficas y doctrinas religiosas que fueron comunes en la Alejandría del siglo IV. Realmente y he aquí otra de las virtudes de la película, la ruina del imperio y sus estructuras arrastra consigo los antiguos cultos y las formas sociales y culturales del helenismo. Ciertamente el momento es crucial y precisa de atención, mucho más allá de la figura de Hipatia.

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Si queréis conocer  más este ambiente y las razones filosóficas que hay detrás de estos enfrentamientos os recomiento la biografía de Hipatia de Maria Dzielska, “Hipatia de Alejandría“, editado por Siruela en el 2003.  El relato de Dzielska os ayudará a profundizar en los acontecimientos que retrata la película, es breve y está muy bien documentado.

Si pretendéis tener una idea más completa de este momento histórico os sugiero esta pequeña colección de títulos. Para entender mejor el conflicto entre cristianos y paganos en esta época podéis acercaros a la obra coral de Aranaldo Momigliano (1989)  ”El conflico entre el paganismo y el cristianismo en el siglo IV“, publicado en Alianza Editorial. Si pretendéis tener una imagen más amplia sobre las religiones mistéricas en esta época y las razones de su éxito, podéis acudir al libro de Jaime Alvar (2001) “Los Misterios”. Religiones orientales en el Imperio Romano”, publicada en Crítica, que hace un retrato general y relacionado de todos ellos. Este libro os ayudará a entender el cristianismo dentro de su contexto y no como se suele hacer, como algo necesario y cuyo éxito cae por su propio peso. Si queréis saber algo más del cristianismo en esa época podéis empezar por el libro de Cristoph Markschies. “Estructuras del Cristianismo antiguo. Un viaje entre mundos“, publicado en Siglo XXI dentro de su colección Historia de Europa y que os ayudará a entender a los cristianos de la época que retrata Agora.

Confío en que la película os abra el apetito de saber como a mi me lo abrió en su día una profesora de matemáticas, Trinidad Ferri, que fue quien incitó mi curiosidad por Hipatia y su época, una curiosidad que sigo cuidando y atendiendo. Esta entrada se la dedico a ella.  Por todos los que abren ventanas que nos llevan a preguntarnos cosas, por todos aquellos que piensan que el relato está incompleto y que nos invitan a dar sentido a lo que falta. No os perdáis la película, aunque solo sea por lo que tiene de invitación a saber, pero vedla como haría la Hipatia de Amenabar, dudando, sospechando… haciendo preguntas.

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Una de romanos

On 10/06/2008, in 1º ESO, by David

El cine y la historia escolar nos tienen acostumbrados a pensar en los romanos como esos elegantes senadores togados, esos valerosos legionarios venidos a menos….. a gladiadores, o aquellos emperadores caprichosos, egocéntricos, tiránicos o completamente locos (tipo Calígula o Nerón). Como siempre la Historia nos cuenta sólo una parte, la de los vencedores, la de […]

El cine y la historia escolar nos tienen acostumbrados a pensar en los romanos como esos elegantes senadores togados, esos valerosos legionarios venidos a menos….. a gladiadores, o aquellos emperadores caprichosos, egocéntricos, tiránicos o completamente locos (tipo Calígula o Nerón). Como siempre la Historia nos cuenta sólo una parte, la de los vencedores, la de las clases privilegiadas, las de las luchas políticas y militares que marcan dinastías y cronologías. Fuera del marco quedan todos los demás, las mujeres, los esclavos, los trabajadores, los que no tienen historia…. o teniéndola, nadie la cuenta.  Viene hoy la arqueología a cubrir ese silencio y la prensa se hace eco en un artículo en el que se describe el descubrimiento a las puertas de Roma de una necrópolis (cementerio) de trabajadores. Sí de trabajadores, ….. de currantes sí. ¿Qué si tenían cementerios especiales? Pues sí, especialmente miserables y viene esa miseria a contarnos algunas cosas, como de qué se morían, que enfermedades sufrían por el trabajo y a qué edad dejaban este mundo para “descansar”. También aparecen esqueletos de niños,….. se supone también que mano de obra barata e infantil, así que las condiciones de vida de aquellos infelices se nos hace hoy evidente a través de la arqueología.

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La mitología en el Museo del Prado

On 20/01/2008, in 1º ESO, by David

El Museo del Prado reúne la mayor parte de las pinturas que los reyes de España reunieron para adorno de sus palacios, desde los siglos XVI al XVIII principalmente. Este tiempo corresponde artísticamente a una serie de estilos que tienen en común la utilización de un “lenguaje clásico”. Por lenguaje clásico se entiende la utilización […]

El Museo del Prado reúne la mayor parte de las pinturas que los reyes de España reunieron para adorno de sus palacios, desde los siglos XVI al XVIII principalmente. Este tiempo corresponde artísticamente a una serie de estilos que tienen en común la utilización de un “lenguaje clásico”. Por lenguaje clásico se entiende la utilización de tipologías inspiradas en la antigüedad griega y romana, el uso de los órdenes clásicos para ordenar todas las estructuras constructivas (el dórico, el jónico o el corintio), tanto en las fachadas, como en los remates de tejados, en las ventanas y los dinteles o en los espacios interiores, donde encontramos molduras, pilastras y capiteles de tradición clásica. Este clasicismo se planteó primeramente en el Renacimiento, cuyos artistas hicieron una importante labor de arqueología recuperando la tradición romana y sus formas constructivas, se elevaron entonces bóvedas a la romana, se utilizó con profusión el arco de medio punto y las decoraciones siguieron el lenguaje de los órdenes clásicos. Con el Barroco el lenguaje clásico se hizo más original, se complicaron las líneas, se enriquecieron las decoraciones con grutescos, bucráneos y todo tipo de adornos que recargaron las decoraciones de los edificios. Por último ya a finales del siglo XVIII se volvió a la pureza que dictaban los modelos originales del clasicismo, eliminando la decoración excesiva y retornando a las lineas y los planos rectos. Un ejemplo magnífico de este último estilo es el propio edificio del Museo del Prado. Sin embargo el clasicismo no terminaba en seguir los modelos constructivos clásicos, sino que pretendió seguir también los modelos humanos. El héroe clásico se acomodó muy bien a la idea de “Fama” que pretendían los hombres del renacimiento. Los mitos clásicos se convirtieron de nuevo en modelo de virtud y desplazaron en algunos casos los modelos cristianos de santos, que habían sido durante la Edad Media los únicos. Si en la Edad Media los caballeros se miraban en San Jorge, en la Edad Moderna se mirarán también en Aquiles, en Ulises o en Alejandro Magno.  La escultura y la pintura recogieron este propósito de emulación. Fueron muchas las copias hechas en esta época de las esculturas romanas y griegas. También fueron muchas las pinturas que tuvieron temática mitológica. Para que veáis hasta que punto la pintura de la época recogió modelos clásicos, leed esta página donde se hace un catálogo de las pinturas que guarda el Museo del Prado de temática mitológica. http://www.culturaclasica.net/MitologiaPrado/mitologia_Prado.htm Precisamente ahora mismo se celebra una exposición en el Museo del Prado sobre las fábulas mitológicas de Velazquez. http://www.museodelprado.es/pagina-principal/exposiciones/info/en-el-museo/fabulas-de-velazquez/ Nuestro trabajo irá por ahí…… id abriendo boca

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Pompeya y Herculano

On 14/10/2007, in Varia, by David

    En estas fechas se celebra en Madrid una exposición sobre el desastre natural que terminó con las ciudades de Pompeya y Herculano. Las cenizas del Vesubio que se precipitaron sobre la ciudad permitieron conservarla en perfecto estado hasta las excavaciones modernas y han sido una fuente historiográfica de primer orden para conocer la […]

 

 

En estas fechas se celebra en Madrid una exposición sobre el desastre natural que terminó con las ciudades de Pompeya y Herculano. Las cenizas del Vesubio que se precipitaron sobre la ciudad permitieron conservarla en perfecto estado hasta las excavaciones modernas y han sido una fuente historiográfica de primer orden para conocer la vida cotidiana de una ciudad romana del siglo I. Cualquier lectura que hagáis sobre estas ciudades os permitirá conocer de una forma espléndida la Roma del siglo I, sus diferencias sociales, su cultura, sus edificios, el arte ya no sólo monumental sino el que está unido a la joyería, la decoración o el propio vestido.  No perdáis la ocasión de visitar esta exposición que se encuentra en el Centro Conde Duque (el el Cuartel del Conde Duque), muy cerca de la Plaza de España en Madrid.  También os serán de utilidad los artículos que con ocasión de la exposición se están publicando en estos días sobre la desaparición de estas ciudades y sus restos arqueológicos. 

 

Aquí podéis encontrar toda la información sobre la exposición y una pequeña reseña, así como una galería de imágenes.

 

http://www.esmadrid.com/condeduque/jsp/ficha_evento.jsp?id=238

 

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