El Clasicismo y la Ilustración o el anhelo de orden

On 12/12/2009, in 4º ESO, by David

Cuando los Ilustrados aludían al derecho natural no sólo planteaban la idea de que todos los hombres como seres racionales partían de una serie de premisas de pensamiento comunes que como seres humanos podían entender de manera innata lo que era justo e injusto, independientemente de las culturas, las regiones, las lenguas o las naciones. Este […]

Cuando los Ilustrados aludían al derecho natural no sólo planteaban la idea de que todos los hombres como seres racionales partían de una serie de premisas de pensamiento comunes que como seres humanos podían entender de manera innata lo que era justo e injusto, independientemente de las culturas, las regiones, las lenguas o las naciones. Este planteamiento fue capital a la hora de dar a luz un nuevo ordenamiento a la sociedad fundamentado en la idea de que todos los hombres, del mismo modo que compartían estos innatos valores tenían derechos innatos. Las revoluciones de finales del siglo XVIIi llevarían estas ideas a las constituciones, que reconocían los derechos de los individuos y sobre todo a la formulación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano que alumbró la Revolución Francesa, inspirándose en los principios del derecho natural y el espíritu de la Ilustración en 1789.

Estas nuevas ideas sobre la humanidad  se habían desarrollado en buena parte  gracias al encuentro de los europeos con otras culturas que competían con la occidental en sofisticación, técnica y madurez política, social y moral. Las civilizaciones orientales no podían ser consideradas menores y era evidente que no precisaban de  tutela alguna por parte de los occidentales. Esta consideración de minoría había estado presente en la colonización de América pero si aquella resultaba discutible, en el caso de las civilizaciones del extremo asiático resultaba completamente insostenible.

La apertura a otras culturas desarrolladas había relativizado la importancia que la propia Europa se daba a sí. Ahora, podría plantearse que el ser humano compartía, más allá de sus diferencias culturales, similares principios que a todos eran comunes. Aquello que cualquier hombre por el mero hecho de serlo entendía fue la idea matriz de un pensamiento que terminaría por derrumbar las diferencias estamentales del Antiguo Régimen.

La Razón, que al fin y al cabo era lo que nos hacía humanos, era universal. Esa capacidad para entender cualquier planteamiento de manera lógica, esa cualidad humana que nos permitía establecer categorías científicas o controlar los elementos a través de una depurada técnica, podía convertirse en la principal herramienta de mejoramiento de la sociedad. El hombre, que había sido capaz de inventar los más diversos artefactos, que había logrado entender las leyes de la gravitación universal y que había compuesto las más bellas arquitecturas, las más deliciosas composiciones y las más inspiradas sinfonías, podía, rotos los velos de la superstición y la ignorancia, ordenar el mundo.

La jardinería, la arquitectura, el urbanismo, la música o la pintura nos hablan de ese orden perfecto que era una representación de ese anhelo de racionalidad que la Ilustración pretendía. Los órdenes clásicos sirvieron a los hombres de la Ilustración para materializar ese anhelo de orden en el urbanismo y la arquitectura. Los proyectos arquitectónicos del urbanismo de la ilustración se apoyó en un lenguaje que era común a occidente desde el imperio romano, y lo adaptó a las más puras de las reglas que la antigüedad clásica había legado.

La música buscó un equilibrio también y sus principios pusieron la base a un estilo “el clasicismo”, precisamente  basado en un orden preciso de movimientos y recursos melódicos que eran reflejo tanto de la armonía que la música pretendía resaltar como de la sociedad (muy limitada entonces) llamada a disfrutar de esa música. Vosotros no necesitáis pertenecer a la elite cortesana de ninguna monarquía europea para disfrutar de esa sensación de orden que la música clásica ofrecía. La Ilustración es también esto.

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De la Felicidad

On 29/11/2009, in 4º ESO, by David

Uno de los elementos esenciales de los cambios políticos que inaugura el periodo revolucionario de finales del siglo XVIII y por ende ende la Ilustración, es la idea de Felicidad. Un vocablo que a partir de entonces forma parte de nuestro universo ideológico, de las estimaciones de la sociología y de nuestras consideraciones personales sobre […]

Uno de los elementos esenciales de los cambios políticos que inaugura el periodo revolucionario de finales del siglo XVIII y por ende ende la Ilustración, es la idea de Felicidad. Un vocablo que a partir de entonces forma parte de nuestro universo ideológico, de las estimaciones de la sociología y de nuestras consideraciones personales sobre la “calidad” de nuestras vidas. Debemos ser felices. La organización política y social debe lograr nuestra felicidad.

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos planteaba lo siguiente un lejano 4 de julio de 1776, acta fundacional de la revolución que llevará al nacimiento de los Estados Unidos de Ámerica.

Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”

Como veis la búsqueda de la Felicidad era un derecho inalienable y la justificación para organizar un gobierno, abolirlo o reformarlo no era otra que la evidencia de que ese gobierno no garantizaba ni la libertad ni la felicidad de sus ciudadanos. El cambio es fabuloso, por un lado se vinculan libertad y libertad y por otro una y otras se convierten en el anhelo que lleva a las sociedades de finales del siglo XVIII a reclamar su “soberanía” para ejercer el sacrosanto derecho a lograrlas.

Nuestra noticia de la semana viene a establecer un nexo de unión entre una y otra idea. La idea de Felicidad y de Libertad unida al buen gobierno que los ilustrados y los padres fundadores de los EEUU planteaban y la que hoy plantea la sociedad de un pequeño país asiático, Bután, tal y como nos recoge el siguiente reportaje que debéis leer: El reino que quiso medir la felicidad

La tarea que debemos hacer es la siguiente y el plazo para entregarla es hasta el jueves y podéis hacerlos en formato manuscrito o digital.

1) Introducción. Una presentación resumida del artículo. De qué trata en términos generales.

3) ¿Cual es el concepto de felicidad que manejan los butaneses y en qué está basado según lo que el autor nos relata?

4) ¿Qué medidas sociales y políticas adoptaron los butaneses para lograr esa felicidad?

5) Si comparas el texto de la Declaración de Independencia que arriba está extractado y el artículo sobre la Felicidad en Bután, ¿qué ideas encuentras en común?

6) ¿Qué medidas adoptan los gobiernos modernos para lograr la Felicidad de sus ciudadanos?

Para nuestra lista de libros para leer a lo largo del curso y que os pueden servir de apoyo a las concepciones contemporáneas de la felicidad y la contribución a la misma que hacen gobiernos y estructuras socioculturales, os recomiendo la pesadilla futurista de Aldous Huxley, “Un mundo Feliz”.  Leed cuando menos el argumento del libro.

This is the end

On 09/11/2009, in 4º ESO, Crítica y Reflexión, by David

Como cita cinematográfica resulta tópica. La imagen de Charle Sheen tumbado en la cama de un hotel barato de Saigón, rememorando toda la destrucción que han contemplado sus ojos. El sonido de los rotores de los helicópteros preludia  los bombardeos de Napalm y su movimiento acaba confundiéndose con el ventilador de la habitación. The End […]

Como cita cinematográfica resulta tópica. La imagen de Charle Sheen tumbado en la cama de un hotel barato de Saigón, rememorando toda la destrucción que han contemplado sus ojos. El sonido de los rotores de los helicópteros preludia  los bombardeos de Napalm y su movimiento acaba confundiéndose con el ventilador de la habitación. The End es una canción de The Doors, psicodelia en estado puro, reflejo exacto de la locura que acompañó la guerra del Vietnan y de la que Apocalypse Now, es un magnífico retrato.

Sin embargo, Francis Ford Coppola se inspiró en una relato que a priori poco tenía que ver con la guerra del Vietnan. El fascinante relato de “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, un viaje a través de África y al centro de la explotación más absoluta, un colonialismo inmoral y salvaje que lleva al protagonista, el señor Kurtz, a exclamar febril “¡El horror!, ¡El horror!” al rememorar postreramente sus experiencias. Un espléndido relato de viaje  y una turbadora reflexión sobre la brutalidad.

imagesEl siglo XX es rico en horrores. Las matanzas y la pérdida de las mínimas referencias a unos derechos humanos que a menudo cantamos como uno de los principales logros de la modernidad, hacen pensar en la profundidad con la que hemos logrado esas metas.  Pensar el siglo XX es en buena medida meditar sobre el “éxito” o el “fracaso” de una ilustración que empezamos ahora a estudiar.  Muy lejos de los propósitos de felicidad que pretendían los ilustrados y mucho más cerca de ese “El sueño de la razón produce monstruos” que pintara Francisco de Goya.

 

El urbanismo idealista de la revolución

On 08/12/2008, in 4º ESO, by David

El Clasicismo es una corriente estética recurrente en la historia del arte europeo. En un sentido estricto el clasicismo es un lenguaje estético que tiene sus fuentes en el mundo clásico y está sostenido en el equilibrio y la proporción y el uso estricto del canon y  los órdenes clásicos. Encontramos un periodo clasicista en […]

El Clasicismo es una corriente estética recurrente en la historia del arte europeo. En un sentido estricto el clasicismo es un lenguaje estético que tiene sus fuentes en el mundo clásico y está sostenido en el equilibrio y la proporción y el uso estricto del canon y  los órdenes clásicos. Encontramos un periodo clasicista en pleno renacimiento italiano, es el clasicismo que encontramos en nuestro país en el Palacio de Carlos V de Granada o el que podemos encontrar en el Monasterio de El Escorial en su versión más contenida y fría.  Sobre este lenguaje clásico el barroco interpretará nuevas formas, desviándose de la mesura clásica. El siglo XVIII vino, de la mano de la razón, a recomponer aquel canon clásico perdido. El Clasicismo se convirtió ya no sólo en una revisión del mundo clásico sino que el mismo clasicismo encarnó el momento esencia de la evolución artística de una cultura.  

Johann  Joachim Winckelmann fue el principal teórico de un estilo al que conocemos cono Neoclasicismo, por ser en esencia una vuelta al clasicismo anterior al barroco. La arquitectura Neoclásica se inspiró en la obra de los autores de la antiguedad pero encontró en algunos arquitectos modernos modelos para sus pretensiones.

Villa la Rotonda - Andrea Palladio

Villa la Rotonda - Andrea Palladio

Entre estos destacó Andrea Palladio, un arquitecto italiano del siglo XVI cuyo pequeños palacios fueron utilizados como inspiración por los autores neoclásicos. El neoclasicismo fue el estilo de la razón, de esa razón ilustrada que cantaban los intelectuales del siglo XVIII.  Los edificios Neoclásicos sirvieron tanto a los déspotas ilustrados como a los regímenes surgidos de las revoluciones liberales de finales de siglo.  Resulta por ello interesante pasear la vista por edificios que nos resultan conocidos y cuyos esquemas constructivos resultan idénticos a pesar de surgir de regímenes políticos muy distintos. 

En Madrid podemos contemplar el Museo del Prado, el propio Paseo del Prado, la Academia de San Fernando, el Jardín Botánico o el Observatorio Astronómico como ejemplos de este estilo que se desarrolló en nuestra ciudad entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, gracias a Arquitectos como Juan de Villanueva.

Observatorio Astronómico de Madrid - Villanueva

Observatorio Astronómico de Madrid - Villanueva

Del mismo neoclasicismo surgió un visión grandilocuente del orden clásico, la de los Arquitectos Visionarios, quienes unieron al lenguaje sereno del mundo clásico los órdenes colosales, las perspectivas infinitas y una concepción idealista de la arquitectura y el urbanismo.

Cenotafio para Isaac Newton

Cenotafio para Isaac Newton

Etienne Louis Boullé fue el más importante arquitecto de esta “arquitectura de las luces”, sus proyectos colosales trataban de darle a la arquitectura un sentido social. Eran grandes espacios civiles, proyectados para el encuentro, el homenaje o  la rememoración. En 1987 el director británico Peter Greeneway dedicó su película “El vientre de un arquitecto” a la obra de Boullé, que servía de hilo conductor a la trama tejida entorno a una exposición montada en Roma sobre su memoria. 

En el video podemos ver al protagonista repasar las obras diseñadas por Boullé que también podemos observar en esta estupenda página dedicada a su obra. La obra de Boullé, o al menos parte de su inspiración recorre edificios que a diferencia de los que él proyectó, si fueron concluidos.

Basilica - Etienne Louse Boullé

Basílica - Etienne Louse Boullé

Como los órdenes gigantescos de los grandes edificios de Wasington o el urbanismo racionalista de la ciudad, cortada en cuatro sectores cuyo centro es el Capitolio, uno de esos edificios que está a medio camino entre las inspiraciones palladianas de la arquitectura inglesa y americanas de la época. Si el plano de Wasington se lo debemos a un arquitecto que acompañaba a Lafayette en la Guerra de Independencia Norteamericana, Pierre Charles L’Enfant  , otro de los padres de la patria, Thomas Jefferson fue uno de los más activos defensores del palladianismo en norteamérica.

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Capitolio EEUU

Capitolio EEUU

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La Declaración de Independencia de los EEUU y su Constitución

On 18/11/2008, in 4º ESO, by David

El lenguaje político de la ilustración tiñe por completo la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. La reclamación de la libertad, la soberanía popular y el derecho a impugnar un poder tiránico están en los fundamentos de esta declaración que resume a la perfección las aspiraciones del nuevo pensamiento político unido a […]

El lenguaje político de la ilustración tiñe por completo la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

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La reclamación de la libertad, la soberanía popular y el derecho a impugnar un poder tiránico están en los fundamentos de esta declaración que resume a la perfección las aspiraciones del nuevo pensamiento político unido a las revoluciones liberales y burguesas de finales del siglo XVIII.

La Declaración de Independencia y la posterior Constitución están unidas al proceso histórico conocido como la Revolución Americana y antecede en pocos años a la Revolución Francesa con cuyos principios doctrinales coincide.

La Constitución de los Estados Unidos se aprueba una década más tarde y es hoy en día la Constitución más antigua del mundo que se mantiene en vigencia. Una vigencia que se explica por algunos autores por la brevedad del texto.

La Constitución se acompaña de Carta de Derechos añadidas en los debates posteriores a la aprobación de la constitución y que está compuesta por las primeras diez enmiendas hechas a la constitución. Las enmiendas son el modo en el que los norteamericanos introducen modificaciones y reformas en el texto constitucional.

Sobre la lectura de estos documentos y los que hemos manejado en clase me interesa que procuréis haceros una idea clara del cambio de mentalidad política, el triunfo de las ideas de la ilustración y la irrupción de un nuevo orden social y económico que van a marcar desde entonces las sociedades occidentales.

Para ello no dejéis de pensar y de preguntaros sobre qué es lo que ha cambiado. Si hablamos de términos como “Soberanía”, como “Derecho Natural”, “libertad”, “felicidad” o “progreso”, intentad explicar el sentido que tienen en ese tiempo histórico que estamos estudiando y por supuesto en nuestro presente.

Para conocer de manera más clara la Historia de la Independencia de los EEUU debéis leer el siguiente texto que forma parte de una Breve Historia de los EEUU que mantiene el Gobierno de los EEUU en Internet. El artículo sobre la independencia, los sucesos y la explicación de los mismos es magnífico.

Reseña de Historia de los EEUU: El camino de la independencia

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Presente e Historia

On 02/11/2008, in 4º ESO, by David

La historia parte del presente.  En primer lugar porque nosotros mismos somos ese presente y son las sombras que se proyectan en nuestro presente las que nos empujan a buscar una explicación en el pasado. En segundo lugar porque todos los hombres nos encontramos el mundo hecho, los conceptos, las estructuras sociales, políticas o económicas […]

La historia parte del presente.  En primer lugar porque nosotros mismos somos ese presente y son las sombras que se proyectan en nuestro presente las que nos empujan a buscar una explicación en el pasado. En segundo lugar porque todos los hombres nos encontramos el mundo hecho, los conceptos, las estructuras sociales, políticas o económicas en las que vivimos las heredamos, del mismo modo que heredamos una cultura o heredamos una lengua. Todo esto, la lengua, la cultura, los conceptos, las formas en las que el mundo está organizado, determinan nuestra manera de pensar, nuestra idea de la “normalidad”,  de lo que es o no es adecuado. Pero también en esa herencia encontramos contradicciones que nos inquietan,  nos damos cuenta de que hay cosas que no son como nos las cuentan, que hablamos de libertad y hay quien no la disfruta, o de progreso y de que hay quien no lo conoce….. y eso nos lleva a hacernos preguntas…. y esas preguntas en ocasiones nos llevan a interrogar al pasado.

 Por todo ello empezamos por el presente. Por eso comenzamos a explicar por el último tema, para intentar saber donde estamos.  

Fuente Wikipedia Commons: Voltaire en 1718. Portrait of Voltaire (François-Marie Arouet, 1694-1778)

Esa es la primera tarea que tenéis, saber donde estamos. ¿Cuales son algunos de los problemas que atormentan nuestro presente? ¿en qué posición está la partida? ¿quienes están jugando?….¿a qué?.  Os diría que se trata más que de un tema, de una lectura de periódico, un saber cuales son los conflictos que se arrastran desde hace años, cuales son las ideologías que hoy pugnan por establecer modelos, políticos o económicos para todo el conjunto social. Un punto de partida, una visión general desde nuestra posición actual. 

En segundo lugar tenemos la tarea de rastrear en el pasado de algunas de nuestras certezas actuales. La democracia, la libertad, la igualdad, el progreso, la economía de mercado, los derechos humanos, las naciones y los nacionalismos, la propiedad privada, la democracia.  Esos conceptos que hoy aparecen en las páginas de cualquier periódico tienen una genealogía, aparecen en un momento histórico, se desarrollan siguiendo un proceso determinado que lleva a la situación actual. En esa cuestión hemos incidido mucho. ¿Cómo era el mundo antes? ¿qué ideas manejaban para entender como adecuadas cuestiones como el gobierno de los reyes, la sociedad estamental, las desigualdades de cuna, las ideas sobre la sangre y la nobleza, o la importancia que entonces tenía para todo el sistema la legitimidad otorgada por la religión?.  ¿Qué ocurrió entonces para que todo aquello se desmoronase y diera paso al mundo que conocemos? ¿Donde falló el sistema? ¿Por qué razón la estructura elevada durante más de mil años se desmoronó en apenas doscientos? ¿Qué ideas nuevas disolvieron las antiguas certezas?. Esa ha sido nuestra labor de los últimos días. Esa es la segunda serie de preguntas que debemos hacernos, y sobre las preguntas formuladas debemos tratar de respondernos. 

En primer lugar podéis utilizar el libro de texto. En segundo lugar podéis buscar en el propio blog, donde os suelo hacer referencias cruzadas que tratan de ilustrar la época que estudiamos. En tercer lugar vuestra propia curiosidad os debe llevar a saber más….. y en caso contrario, mal vamos. Fuente Wikipedia Commons. Retrato de Denis Diderot, 1767 por Louis-Michel van Loo

La Encyclopedie de Diderot y D’Alamberte la podéis consultar en línea en francés y ver en ella sus artículos y sus espléndidos dibujos. 

Diderot, recoge en sus “Pensamientos Filosóficos” la siguiente idea que me gustaría que guiase vuestro estudio de la Historia este año. 

“Lo que jamás ha sido puesto en duda no puede ser de ninguna manera probado. Lo que no ha sido examinado sin prevención no ha sido jamás bien examinado. El escepticismo es, por consiguiente, el primer paso hacia la verdad”. 

Dudar, buscar, probar y atreveros así a conocer.

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La clase de hoy. La Revolución Inglesa

On 20/10/2008, in 4º ESO, by David

En la clase de hoy hemos estado desarrollando los inicios del parlamentarismo inglés, la República de Cromwell y la Revolución Gloriosa fruto de la cual Guillermo de Orange fue coronado rey de Inglaterra. Todos estos hechos, englobados bajo la etiqueta de Revolución Inglesa los tenéis esquematizados en la siguiente presentación: revoluciones

En la clase de hoy hemos estado desarrollando los inicios del parlamentarismo inglés, la República de Cromwell y la Revolución Gloriosa fruto de la cual Guillermo de Orange fue coronado rey de Inglaterra. Todos estos hechos, englobados bajo la etiqueta de Revolución Inglesa los tenéis esquematizados en la siguiente presentación: revoluciones

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La Ilustración en España

On 20/10/2008, in 4º ESO, by David

Una exposición nos sirve para completar nuestra visión sobre ese tiempo en el que el Antiguo Régimen se desmorona y de la mano de los autores ilustrados se abre pase el nuevo tiempo de los regímenes liberales del siglo XIX. A pesar de que a menudo utilizamos el término de revolución, indicando con ello que […]

Una exposición nos sirve para completar nuestra visión sobre ese tiempo en el que el Antiguo Régimen se desmorona y de la mano de los autores ilustrados se abre pase el nuevo tiempo de los regímenes liberales del siglo XIX. A pesar de que a menudo utilizamos el término de revolución, indicando con ello que los cambios fueron rápidos, pasaron cerca de sesenta años entre las ilustradas reformas de los condes de Aranda y de Floridablanca de la década de los setenta del siglo XVIII hasta el definitivo triunfo liberal con la aprobación del Estatuto Real en 1834. Entre medias una sucesión de avances y retrocesos, la guerra de independencia norteamericana, la revolución francesa y por supuesto la guerra de la independencia española.  Ocasión tendremos de dedicarnos a estas cuestiones pero conviene aprovechar la ocasión que nos ofrece Patrimonio Nacional con la exposición Ilustración y Liberalismo que acoge hasta el mes de enero el Palacio Real de Madrid. 

La música y la Ilustración

On 17/10/2008, in 4º ESO, by David

La historia no es muda, suena, sabe y huele, otra cosa es que nosotros acabemos siempre por utilizar los acontecimientos políticos como guión. Si describiéramos nuestro tiempo con la fecha del nombramiento de nuestro actual presidente y su nombre poco diríamos de nosotros. No penséis que cuando lo hacemos con un acontecimiento de hace doscientos […]

La historia no es muda, suena, sabe y huele, otra cosa es que nosotros acabemos siempre por utilizar los acontecimientos políticos como guión. Si describiéramos nuestro tiempo con la fecha del nombramiento de nuestro actual presidente y su nombre poco diríamos de nosotros. No penséis que cuando lo hacemos con un acontecimiento de hace doscientos años la cosa mejora. Conviene por ello añadir ingredientes, a veces mucho más elocuentes que las fechas, los nombres propios y los conceptos vagamente definidos. 

La época que estamos estudiando y que corresponde a las postrimerías del siglo XVIII es en música el tiempo del clasicismo. El clasicismo, correspondería en arquitectura al neoclasicismo, una vuelta a la estética de la arquitectura griega y romana descargada de los excesos del barroco. De esa época podéis ver en Madrid el edificio del Museo del Prado, la configuración escultórica del Paseo del Prado (las estatuas de la Cibeles, Neptuno y Apolo), la puerta del Jardín Botánico, la Academia de Artes de San Fernando o el edificio de Correos de la Puerta del Sol (el de las uvas… sí).

En música los nombres de Haydn y de Mozart están asociados a ese periodo. Fueron hombres de su tiempo, por ejemplo a Mozart querer vivir libre, sin los patrocionios de los nobles al modo que lo habían hecho siempre los artistas en el Antiguo Régimen, le condenó a morir en la miseria. A pesar de ello, y por lo que sabemos de su vida Mozart estuvo atento a las corrientes de pensamiento de su tiempo. Fue miembro de la masonería, una organización que en su tiempo agrupó a buena parte de los hombres que esperaban el amanecer de un mundo nuevo basado en la razón, la libertad y el conocimiento. Una de sus óperas más conocida, La Flauta Mágica, arrastra buena parte de las dudas de la vinculación de Mozart con este movimiento, pero también es una expresión metafórica de los que suponía, no sólo la iniciación masónica (como dice la leyenda bastante fundada) sino también las ideas de ilustración de su tiempo. 

La escena que aquí podéis ver es el final de la Ópera, cuando el mal es derrotado (Monostatos y la reina de la noche) y el bien triunfa (Sarastro, el Príncipe Tamino y la princesa). Quienes hicieron el montaje de la opera construyeron un escenario lleno de referencias a la época. El vestuario de los personajes, que es el precisamente el de ese cambio de siglo XVIII-XIX, el decorado, una biblioteca con una estética clasicista y por supuesto las bandas que el coro lleva cruzadas, el rojo, azul y blanco, símbolos de la Revolución y metáfora de la libertadad, la igualdad y la libertad. Observad como son los colores no sólo de la bandera francesa de la revolución sino también los de la bandera de los EEUU. 

La historia, es mucho más que fechas y nombres….. también es música. 


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La ilustración

On 10/10/2008, in 4º ESO, by David

La Ilustración es una corriente intelectual fundamental en la génesis del mundo contemporáneo. La potencia de su influjo ha marcado la Historia occidental desde el siglo XVIII, sus ideas son en buena medida las nuestras, o las nuestras son herederas de aquellas que se formularon en ese llamado Siglo de las Luces. Esta influencia se hace […]

La Ilustración es una corriente intelectual fundamental en la génesis del mundo contemporáneo. La potencia de su influjo ha marcado la Historia occidental desde el siglo XVIII, sus ideas son en buena medida las nuestras, o las nuestras son herederas de aquellas que se formularon en ese llamado Siglo de las Luces. Esta influencia se hace patente en  la reflexión que la intelectualidad occidental hizo después de las 2º Guerra Mundial y la experiencia del Holocausto, se habló entonces del “fracaso de la ilustración”. ¿Qué es lo que sentían estos intelectuales que había fracasado de la herencia ilustrada?. Una manera de entender al hombre y a la humanidad,  las relaciones sociales y la política que desde el siglo XVIII se había ido consolidando y de la que sin embargo parecía que la historia de Occidente se había alejado a causa de la  barbarie nazi. 

Entender la ilustración es entender las bases ideológicas de nuestro mundo. Nuestra concepción de individuo, de la política o de la economía se fundaron sobre las ideas fraguadas por los pensadores de la ilustración. Los orígenes de la misma la podemos encontrar en algunos autores ingleses de finales del siglo XVII, pero el impulso definitivo lo dieron autores franceses como Rousseau, Voltaire o Montesquieu.  El triunfo del racionalismo cartesiano, la consideración de que era la razón humana la llave fundamental del conocimiento, la extensión del método experimental, base del conocimiento científico que desde el renacimiento y particularmente a raíz de la obra de autores como Francis Bacon, había ido imponiéndose, pusieron las bases de La Enciclopedia  . En ella sus promotores,  Diderot y  D’Alambert, trataban de dar cuenta de todos los saberes de su tiempo y  desarrollar algunos de los principios políticos y sociales que la Ilustración y con posterioridad las revoluciones americana y francesa propugnarían.

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