Kristin Scott Thomas y los profesores

On 07/09/2010, in Crítica y Reflexión, by David

Me preguntaba dónde había estado Kristin Scott Thomas (La ficha de IMDB aclara esto a la perfección) antes del Paciente Inglés (1997) de Anthony Minghella, esa película de la que alguna vez hemos hablado ya, tanto en clase como fuera de ella, plagada de citas históricas y que se pasea por la cultura occidental desde las […]

Kristin Scott Thomas - El paciente inglés

Me preguntaba dónde había estado Kristin Scott Thomas (La ficha de IMDB aclara esto a la perfección) antes del Paciente Inglés (1997) de Anthony Minghella, esa película de la que alguna vez hemos hablado ya, tanto en clase como fuera de ella, plagada de citas históricas y que se pasea por la cultura occidental desde las pinturas parietales paleolíticas a las referencias fundamentales a Herodoto, pasando por la música y por la pintura italiana del treccento, y por supuesto, la segunda Guerra Mundial.  No sé donde estuvo antes, pero si la he seguido después…. y desde luego en el cine francés en el que tiene hecho un hueco.

La acabo de ver en Partir (2009) una película de Catherine Corsini a cuyo trailer podéis echar un ojo en la página de filmin (una plataforma de cine independiente y de pago que me tiene encantado). Pero sobre todo en “Il y a temps que je t’aime”(2007) (Hace mucho tiempo que te quiero) de Philippe Claudel, en la que Kristin Scott, llena la pantalla, llena el metraje de la película de esos silencios y esas miradas que sustituyen a menudo a cualquier palabra.

Hace mucho tiempo que te quiero

Kristin Scott nació en Inglaterra pero a los 19 años partió a Francia a trabajar como niñera después de que una profesora de interpretación le dijera que era completamente nula como actriz.  No sé cómo interpretaba Kristin Scott entonces y si la tajante afirmación de su profesora estaba mínimamente justificada pero me aterra pensar en las consecuencias de estos juicios de valor sumarísimos.

Quienes hacemos esos juicios olvidamos a menudo que el aprendizaje es un proceso, que se detiene, que se acelera, que da pasos para adelante y para atrás y lo que es peor, olvidamos también que nuestros juicios tajantes provocan daños difíciles de reparar.

Ante la gratuidad de estas opiniones, su poco fundamento o las razones dudosas, que también las hay, sólo podemos actuar de un modo; perseverando. No perdais la confianza en vosotros, no entendáis nunca un fracaso como definitivo, es un error, una contingencia, que decía una amiga.

Kristin Scott demostró a su estúpida profesora el error que había cometido. Aprendió francés y triunfó en un arte para el que supuestamente estaba imposibilitada. Las notas, por desgracia, a menudo demuestran muy poco y nuestras profesorales percepciones…. no digamos.

Qué poquito nos queda de andar haciendo disquisiciones….., en una semana volvemos todos al redil. Disfrutemos el tiempo nos queda; cine, música, conversación y algo de lectura.

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Diferentes formas de dar clase

On 11/07/2010, in Crítica y Reflexión, by David

Me reconozco en esta canción, “Smell like teen spirit“, cuestiones de generación, el indy que llevo dentro, la generación X o lo que queráis… La cuestión es que las numerosas versiones de esta canción bandera de Nirvana, nos plantea las diferentes maneras de acercarnos a un objeto y la capacidad de transformarlo sin cambiar lo […]

Me reconozco en esta canción, “Smell like teen spirit“, cuestiones de generación, el indy que llevo dentro, la generación X o lo que queráis… La cuestión es que las numerosas versiones de esta canción bandera de Nirvana, nos plantea las diferentes maneras de acercarnos a un objeto y la capacidad de transformarlo sin cambiar lo fundamental.

La clase es un objeto parecido, la canción es la misma pero los arreglos son diferentes y a veces esa diferencia marca la distancia que nos permite acercar un tema a nuestro querido público. Las posibilidades de hacer atractivo o relevante un conocimiento lejano y distante.  No sé como traducir las diferentes opciones… la más académica, la versión libre, la más actual o la más clásica. En cualquier caso sirva esta metáfora para demostrar la importancia que tiene el talento del músico para conseguir atrapar a a su público. Disfrutad de esta magnífica canción con la que los de Kurt Cobain quisieron imitar a los Pixies.

La jazzística improvisación de The Bad Plus

Con mejor sonido aunque sin imágenes en directo aquí

La serena y folky versión de Patti Smith

La instrospectiva versión de Tori Amos

Orquestal y un pelín pachanguera por de The Western Freshmen Orchestra

Una muy suave versión coral a cargo del Scala and Kolochny Brothers

Y para que no perdamos el norte…. La auténtica versión de Nirvana, con subtítulos en español. Fin de la metáfora

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Hurt

On 11/07/2010, in Crítica y Reflexión, by David

Hurt es una magnífica canción del “hombre de negro” por antonomasia, Johny Cash, una canción que es una despedida, una introspección sobre la vida pasada y una mirada dolorida sobre el transcurrir del tiempo. Una reflexión sobre el tiempo y la acción, cómo lo hecho no tiene vuelta atrás, cómo el dolor causado, cómo los […]

Hurt es una magnífica canción del “hombre de negro” por antonomasia, Johny Cash, una canción que es una despedida, una introspección sobre la vida pasada y una mirada dolorida sobre el transcurrir del tiempo. Una reflexión sobre el tiempo y la acción, cómo lo hecho no tiene vuelta atrás, cómo el dolor causado, cómo los errores cometidos nos siguen, porque nuestras acciones, aunque las corrijamos, son hijas de aquellos. Pero cómo el “hacer” es lo que nos une a la vida, construimos, nos equivocamos, acertamos, pero seguimos intentando organizar el desorden.

Nuestra sociedad encarece la juventud, hace décadas las fotos escolares mostraban a adolescentes disfrazados de adultos, hoy es mucho más corriente ver adultos disfrazados de adolescentes.  Nuestras generaciones han alargado la vida, pero lo han hecho prolongando la juventud y tendiendo a acortar la senectud, hasta casi hacerla desaparecer.  Gracias a esto hoy muchos se jubilan en pleno esplendor de sus facultades y esto, a pesar de compartir el júbilo de tan merecido descanso con esos compañeros queridos, me entristece desde el más manifiesto de los egoismos.

Hoy se jubila una generación de profesores que vivieron uno de los tiempos más fructíferos de la historia de la educación en España, muchos de los que participaron, contribuyeron a mejorar y transformar nuestro sistema educativo. Profesores que se educaron antes de la Ley General de los setenta y que comenzaron a ejercer a su amparo, que vivieron la LOGSE y sus sucesivas transformaciones y que a menudo nos transmiten el desencanto de quien se atrevió a mucho y consiguió menos de lo que pretendió. Gente que sabe mucho y cuyo conocimiento  desperdiciamos con suicida indolencia.  He tenido el privilegio de compartir departamento y sala de profesores con muchos de ellos, he procurado su amistad y su conversación, consciente de que sólo a través de ellos podría curar el  estúpido adanismo del que empieza y considera que estrena el mundo de la educación.

Sirva este post de homenaje a los que nos dejan este año, alguno de aquellos maestros de los que más he aprendido en mi vida, que me han hecho amar esta profesión y cuyo ejemplo me anima a continuar en los momentos de duda y confusión (lamentablemente muy comunes en mí). A Felix, a Ignacio y a Marcelo por la lección enseñada. Gracias, y como dijo uno de mis más lúcidos alumnos con cínica agudeza: “Se van los mejores“.

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Know how

On 16/05/2010, in Crítica y Reflexión, by David

Know how….. saber cómo, he aquí la cuestión.  Aprendemos por obligación, la mayor parte de las veces, sin tener claro que tiene que ver eso que pretendemos adosar brevemente a la memoria con nosotros, con nuestras dudas y con nuestras necesidades de saber. Quizás los profesores no expliquemos suficientemente para qué sirve eso que pretendemos […]

Know how….. saber cómo, he aquí la cuestión.  Aprendemos por obligación, la mayor parte de las veces, sin tener claro que tiene que ver eso que pretendemos adosar brevemente a la memoria con nosotros, con nuestras dudas y con nuestras necesidades de saber. Quizás los profesores no expliquemos suficientemente para qué sirve eso que pretendemos conocer…. claro que eso supondría hacer una crítica del conocimiento por nuestra parte muy profunda.

Obsesionados por determinados contenidos perdemos a menudo de vista que estos sólo adquieren su completo sentido sobre unos objetivos que a menudo son más inaprensibles y complejos y desde luego mucho más interesantes.  Suele atormentarme a estas alturas de curso la idea de que los objetivos han quedado mutilados a cuchilladas perpetradas por los benditos contenidos. Nuestras leyes educativas son ambiciosas, nos marcan unos objetivos muy estimulantes que se desmoronan vencidos por el peso de las tradiciones  disciplinares que los pretenden alcanzar de la mano del enciclopedismo.  A menudo tengo la sensación del turista precipitado que ha hecho fotos de todos los monumentos importantes sin haberse enterado en absoluto de nada. Volvemos al viaje….. esa metáfora que de tanto utilizar tengo gastada, pero es que cuando viajo me gusta hablar con la gente y meterme en el paisaje, por más que mi posición de turista haga de este intento algo impostado. Menos aquí también es más, ganar en intensidad y perder extensión. Decirlo del temario de una Historia de España de 2º de Bachillerato, es tan obvio que resulta escandaloso que nadie se haya puesto a la tarea de acortar lo que a todas luces impide una decente profundización a la altura del respeto que nuestros alumnos nos merecen.

Hay que saber cómo …. cómo acercarnos a una materia y no convertirla en un innoble test de manifiestos, batallas y personajes que carece completamente de sentido.  Me encantaría tener soluciones claras y respuestas fáciles…. pero no es el caso. En eso estamos, en encontrarlas y mejorar en lo que podamos. Reconozco que no es fácil ni para unos (vosotros) ni para los otros (nosotros). Escucho a “Kings of convenience”  y su precisamente…. “Know how”, a ver si se me pasa.  El post deja mucho que desear…. (mi capacidad para hacerme preguntas y plantearme dudas no está acompañada de talento para responderlas), en cualquier caso y para compensar…. ,  la canción es magnífica.

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Wake up – Despierta

On 21/03/2010, in Crítica y Reflexión, by David

A menudo las metáforas sobre la dominación se amparan en la idea de sueño para referirse a la situación que sufren los dominados. Los dominados duermen, están anestesiados, no se dan cuenta de lo que pasa. El héroe debe por ello sacarlos del sopor y demostrarles que viven en un sueño y que la realidad […]

A menudo las metáforas sobre la dominación se amparan en la idea de sueño para referirse a la situación que sufren los dominados. Los dominados duermen, están anestesiados, no se dan cuenta de lo que pasa. El héroe debe por ello sacarlos del sopor y demostrarles que viven en un sueño y que la realidad les exige actuar. No sorprende por ello que la primera parte de Matrix, esa moderna metáfora del dominio que planteaban los hermanos Wachowsky , terminara con una canción de los Rage Against the machine, que precisamente se titula Wake up (despierta). Los protagonistas debían romper el sueño en el que la perversa Matrix tenía a la humanidad dormida.

En el centro de esa liberación está siempre el conocimiento, hurtado a la mayoría, confundido, apartado, embarullado o disimulado. Esta idea es tan antigua como la alegoría  de la Caverna que Platón relata en La República. La paradoja es que abrirse a esa nueva realidad no es fácil, que cambiar las rutinas mentales o que romper las cadenas de la cueva exige un esfuerzo y una constancia de la que la mayor parte de los seres humanos carecemos. Sobre la riqueza de la metáfora y su relación con Matrix no dejéis de visitar la página de Concepción Pérez García,  Filomatrix, ofrece un interesante análisis filosófico de la película y su relación con Platón.

Hoy en día esa “realidad” a la que aludía el filósofo, esa realidad  que esperaba fuera de la caverna nos rodea, es de una inmensidad desoladora. Tenemos un acceso a la información que dista mucho de estar limitado, está a nuestro alcance y sin embargo la paradoja es que ese conocimiento pasa de largo.

La escuela es una caverna, proyectamos sombras, imágenes de la realidad. Masticamos el conocimiento y lo convertimos en esa suerte de “conocimiento escolar” que a menudo no se explica más que por sí mismo y que no tiene ningún sentido fuera de los estrechos marcos de la clase, de nuestra particular cueva.  La realidad está fuera y el conocimiento también. Pero está a nuestro alcance y he aquí la estupenda oportunidad que nos ofrece el presente. Conviene en ocasiones adaptar, hacer comprensible el complejo discurso de cualquier conocimiento, pero no podemos pretender abarcar esa inmensidad, si acaso hacerla algo más inteligible.

El reto que antes constituía acceder a la información es hoy el de organizarla, ordenarla y reflexionar sobre ella. Sin embargo la mayor parte de las rutinas escolares permanecen ancladas en la transmisión de información, eludiendo el hecho de que la información está ahí y que está alcance de todos. Puedo explicar el Paleolítico con la idea de que en tres semanas lograré sentar las bases de la evolución humana en la cabeza de mis alumnos y sin embargo soy consciente de que la espléndida instalación del Museo de Altamira, consigue mejores efectos en dos horas de visita que yo en 9 horas de clase.

Quizás se hora de reflexionar sobre nuestra labor como docentes y como discentes. Hoy la  labor que nos corresponde como profesores no es ya la de poner la información encima de la mesa. Nuestra labor como alumnos tampoco es la de memorizar acríticamente porciones de ese conocimiento, entre todos debemos  intentar poner orden en el caos y sobre todo que ese conocimiento nos despierte y que el exceso de información no sea una excusa para nuestro adormecimiento.

Ayer leía un interesante artículo de Irene Lozano titulado “Tanta información para nada” publicado en el recién nacido periódico digital “Cuarto Poder”.  La articulista hacía referencia precisamente a la paradoja de que el aumento de los flujos de información no haya supuesto un paralelo aumento de la veracidad de las manifestaciones políticas y periodísticas.  Aludía la autora a una obra esencial para conocer los modernos regímenes de verdad, Simon Blackburn: “La verdad: Guía de Perplejos”, y a la necesidad de manejar información veraz y tener la capacidad crítica suficiente para distinguir.  Ahí nos estamos jugando nuestro futuro individual y nuestro futuro como sociedad, nuestra libertad, esa que el marqués de Condorcet (uno de los inventores de este tinglado de la instrucción), consideraba fin fundamental de la educación pública (entiéndase para toda la sociedad).

No en vano, nuestra Ley Orgánica de Educación en su artículo 2, aludiendo a los fines del sistema educativo ,  recoge en su apartado k)   este ambicioso objetivo: “La preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento.” Por más que los medios de comunicación insistan en los “contenidos”  y en la supuesta falta de conocimiento de las generaciones más jóvenes, creo que nuestro principal fallo reside en no contribuir a ese ejercicio de la ciudadanía activa ni promover la actitud crítica y responsable. Quizás sin pretenderlo estemos contribuyendo al adormecimiento.

Así que lo dicho Wake Up….. esta vez con melodía de Arcade Fire.

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