¡¡¡¡Arrepentíos!!!!! El fin está cerca

On 15/02/2014, in 3º ESO, by David

Irónicamente titulamos así este post, muy en el tono del contrahecho protagonista del Nombre de la Rosa o de los predicadores militaristas de la Edad Media. A veces el tono de ciertos documentales nos recuerdan este tono de terrible futuro. Más allá de sensaciones algunas cosas sensatas y bien trabadas nos sirven para reflexionar sobre […]

Irónicamente titulamos así este post, muy en el tono del contrahecho protagonista del Nombre de la Rosa o de los predicadores militaristas de la Edad Media. A veces el tono de ciertos documentales nos recuerdan este tono de terrible futuro. Más allá de sensaciones algunas cosas sensatas y bien trabadas nos sirven para reflexionar sobre la materia que nos ha tenido ocupados el último mes. Hablamos de sector secundario y terciario, de las Energías de si son renovables o no los son, de economía y de una idea sobre la misma que parece confiar en el crecimiento constante y eterno, garantía última de nuestra prosperidad y nuestra forma de vida. Conviene reparar en estas cuestiones. No será la última reflexión ni  la única. Nos enfrentamos a los límites de nuestra finitud, el planeta tiene una cantidad limitada de recursos; energéticos, de tierras o de agua dulce. En otras épocas históricas la carencia o la necesidad de apropiarse de recursos llevó a la guerra o a la reorganización de los poderes, de las sociedades y también de las economías.

Aquí tenéis el documental que vimos el otro día en clase. Utilizadlo para completar vuestras notas y preparaos para contestar las preguntas que os haré el próximo día que tengamos clase y no salgamos (hay una salida por nuestro cercano ámbito a la vuelta del fin de semana). Con todos vosotros There’s no tomorrow – No hay mañana (enlazado a la Asociación La Cierna y en Español. Como os comenté el vídeo se debe al “Post Carbon Institute” que os enlazo para que completéis si os apetece y queréis, la información y su punto de vista. Recordad las bases de la crítica de fuentes que hemos hecho ya alguna vez. ¿Quien firma el documento, el texto o la película?. ¿Qué pruebas fehacientes y demostrables da sobre lo que plantea?. ¿Son todas igualmente fiables, cita las fuentes? Ya sabéis que el objetivo es no creemos las cosas porque “vengan en el libro” o “las diga la televisión” (que decían nuestras abuelas).

Disfrutad… o agobiaros (la verdad es que el documental agobia un poco)

Estos son los objetivos del Post Carbon Institute

Build awareness and understanding. Our aim is to help people face reality, understand the true nature of the crises at hand, and take thoughtful, confident action.
Foster collaboration. To successfully navigate the transition at hand will take unprecedented cooperation. Too often, efforts take place in isolated silos. Our goal is support true collaboration that sees both the causes and solutions to these crises as interconnected.
Integrate knowledge. Individual approaches and responses in one area can sometimes exacerbate other problems or escalate an overall crisis. Post Carbon Institute takes a whole systems approach to ensure that solutions amplify, rather than cancel out, one another.
Inspire action. The sheer enormity of the challenge at hand and the uncertainty of times ahead can lead to fear, hopelessness, or paralysis. We offer people and communities concrete, practical, and replicable actions to build resilience and manage the transition.

 

Marcas

On 28/07/2010, in 3º ESO, Crítica y Reflexión, by David

Tenía pendiente desde hace algún tiempo la lectura de No Logo. Un estudio de la periodista canadiense Naomi Klein sobre la política comercial de las marcas y su relación con la globalización.  Una de las ideas fundamentales del libro es la de considerar que el capitalismo a partir de los años 80 se transformó a […]

Tenía pendiente desde hace algún tiempo la lectura de No Logo. Un estudio de la periodista canadiense Naomi Klein sobre la política comercial de las marcas y su relación con la globalización.  Una de las ideas fundamentales del libro es la de considerar que el capitalismo a partir de los años 80 se transformó a partir de una reformulación de la idea de “marca” comercial. Las empresas que hasta entonces producían objetos se convirtieron en intangibles corporaciones cuyos productos son fabricados por anónimos productores subcontratados en los países del este asiático.

El concepto de marca que sostiene el mercado mundial se basa en la intangibilidad de unas virtudes que se atribuyen al sello de una marca, una marca que ocupa cada vez más espacio en el propio objeto y que lo caracteriza. La “ropa de marca” que nos muestra de manera ostensible su título, los coches cuyas iconos señorean el capó o el portón del maletero, los ordenadores que reconocemos por “la manzanita”…. y sin embargo buena parte de esos objetos que venden diseño italiano, elegancia francesa, fiabilidad alemana o ingenio californiano están fabricados en China, Indonesia, Filipinas, Hong-Kong, India o Corea.

Las marcas nos definen, son nuestro nuevo uniforme, las que nos hacen pertenecer a un grupo y a una categoría social. Todos entendemos el código y nos acogemos a las que nos retratan y con ello participamos en el complejo tinglado de una economía globalizada que vende identidades e intangibles y hurta de la vista la materia y la carne que la da forma. Las marcas son limpias y amigables, nos ofrecen elegancia y sofisticación pero tras esa imagen se esconden realidades que de vez en cuando asaltan las páginas de los periódicos. Empresas que se deslocalizan, condiciones de trabajo infernales y comunidades arruinadas. A la desfachatez de la BP y su actuación en el Golfo de México se unen noticias como la que hace unos días relacionaba a Apple con las condiciones de una de las empresas en las que subcontrata (naturalmente en esa remota Asia) la fabricación del Iphone. Son sin duda ejemplos extremos, sin embargo esa separación entre el producto y lo que lo hace posible es una de las trampas de la virtualidad en la que vivimos.

En los anuncios las gasolineras son limpias como quirófanos y en los anuncios de telefonía gente muy feliz habla continuamente sin preocuparse por la factura. Los anuncios de comida, por grasienta, dulzona o calórica que sea muestran modelos sanos y bellísimos a los que el chocolate no les produce granos, las patatas fritas no les engordan y embadurnar cualquier alimento en salsas no les aboca a tener el perfil de Homer Simpson.

No hay relación de causalidad. La gasolina aparece limpiamente en nuestros depósitos, las camisetas de seis euros se materializan mágicamente sobre nuestros cuerpos y nuestra tecnología, sofisticada o de baratillo es fabricada por misteriosos trabajadores y empresas de las que nada sabemos ni nos importa. (Casi como aquellos “curris” de los Fraguel).

Asomaos a esta perspectiva de Naomi Klein sobre la globalización de las marcas y las transformación de una economía de la que nosotros somos también actores no esos espectadores que en ocasiones pensamos ser. Los trabajadores en paro, el sufrimiento, la perdida de confianza en uno mismo, la desestructuración de las sociedades y los individuos tienen mucho que ver con todo esto. El que quiera saber más puede empezar a leer a Richard Sennett, y ver el modo en el que la “nueva economía” (observad el poder de las palabras…. como es “nueva” todos sobrentendemos que es mejor, hay que estar muy atentos) ha convertido a los trabajadores occidentales en esos “flexibles”, “adaptados” e “intrépidos”  profesionales capaces de aclimatarse a una sociedad y un mercado con aspecto de selva….. pero sin un Tarzán que ponga algo de orden. (Aquí podéis leer el prólogo de “La corrosión del carácter”…. una invitación a Sennett)

Para muestra de marcas uno de los anuncios que más me impresionó en su día (yo era joven.. inmaduro y quería un Golf) , magnífico ejemplo de política de marca (La publicidad de Volkswagen es magistral en este sentido) y del que me acuerdo constantemente los últimos días. Perdonad la calidad en la versión española…. si lo queréis ver mejor aquí lo tenéis en francés y en inglés. Lo importante es el mensaje…. siempre te quedará el Golf (como a Bogart Paris).

PD.- Os enlazo aquí el poema de Eugenio d’Ors que sugiere nuestro querido colega de “Xiztoria“, acertado como siempre nos ofrece una mirada poética aprovechando un post de “Palabras mal dichas

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