Y ahora con Wiki…..

On 30/09/2008, in 2º BACH Historia España, by David

Las wikis son una de las herramientas más interesantes de trabajo colaborativo que nos ofrece la Web 2.0. El principio fundamental de todo conocimiento supone que éste ha de ser compartido y contrastado,  en la Wikipedia encontramos un magnífico ejemplo. La Wikipedia es conocida tanto por su uso como por algunas controversias en torno a […]

Las wikis son una de las herramientas más interesantes de trabajo colaborativo que nos ofrece la Web 2.0. El principio fundamental de todo conocimiento supone que éste ha de ser compartido y contrastado,  en la Wikipedia encontramos un magnífico ejemplo. La Wikipedia es conocida tanto por su uso como por algunas controversias en torno a su fiabilidad científica. Pero lo que resulta indudable es la capacidad de la Wikipedia para  compartir y organizar la información en la red. Esta gigantesca enciclopedia en red construida por cientos de colaboradores y constantemente actualizada y agigantada, se ha convertido en una referencia y un ejemplo de actuación. Los contenidos están sujetos a licencias commons cuya esencia es precisamente la colaboración, sus contenidos son constantemente visados por voluntarios y espontáneos especialistas que depuran errores y reconstruyen los destrozos de vándalos o ignorantes. 

Cualquier lector de literatura científica observará que los textos de estos trabajos se deben no sólo a las aportaciones del autor sino al concurso de muchas otras inteligencias, las anotaciones (notas a pie de página), las bibliografías e incluso la pertenencia a determinados paradigmas científicos dan sentido y certifican, en comunidad, la validez de lo escrito. Cualquier obra del ingenio humano debe mucho a otros, caminamos a hombros de gigantes, conviene no olvidar por lo tanto que más allá de nuestra genialidad está la aportación de muchos individuos que han contribuido a armar nuestro pensamiento y a resolver muchas de nuestras incógnitas. El trabajo intelectual y en especial el trabajo científico  es el resultado de los esfuerzos de una comunidad. 

La escuela, gracias a las nuevas tecnologías, tiene ahora la oportunidad de transitar por esos caminos. Es cierto que el profesor, la clase o la institución seguirán dando una base y una estructura al conocimiento, pero resulta cada vez más evidente que la mayor parte de ese conocimiento escapa a los muros del aula. Conviene además que el alumnado se acostumbre a manejar informaciones diversas y abundantes, pues parece que el problema al que nos enfrentamos hoy no es tanto la falta de información sino la avalancha de la misma y por tanto el problema es de gestión y selección de la información más que de búsqueda.  

Un espacio como la wiki, abierta a la comunidad que trabaja junta, en este caso “la clase”, convertida en una comunidad de investigación, nos permite construir nuestra propia información, disponer de las fuentes que de la misma disponemos, en la Red, en los Medios de Comunicación o en la bibliografía. Pero sobre todo, nos permite compartirla, rehacerla, adaptarla y mejorarla entre todos. 

Creo que el esfuerzo merece la pena. 

Bienvenidos a Cronosgeawiki. La Wiki de Cronosgea que nace para los alumnos de 2º de Bachillerato y que recogerá los materiales que sobre esta materia iremos trabajando a lo largo del año.

Vocaciones estudiantiles

On 07/07/2008, in 4º ESO, Crítica y Reflexión, by David

¿Letras o ciencias?. Quienes vais a hacer el bachillerato el próximo año tomáis ahora una decisión que tiene implicaciones profundas y que mueve más agua de la que parece mover. Vocación llamamos a esa inclinación a una profesión, estado o carrera, que nos mueve a decidirnos por unos estudios o también por su abandono, en […]

¿Letras o ciencias?. Quienes vais a hacer el bachillerato el próximo año tomáis ahora una decisión que tiene implicaciones profundas y que mueve más agua de la que parece mover. Vocación llamamos a esa inclinación a una profesión, estado o carrera, que nos mueve a decidirnos por unos estudios o también por su abandono, en el caso de que esta inclinación nos lleve al mundo laboral por un camino más rápido.

Pero la percepción que docentes y discentes tenemos de la elección de ese bachillerato de letras o de ciencias tiene a menudo menos que ver con la vocación que con la “facilidad”. Hoy sigue siendo un lugar común, que las letras son más fáciles que las ciencias. Lo que me lleva a pensar que realizar un ensayo filosófico, escribir una novela, reconstruir una sociedad pasada o redactar una ley son tareas mucho más sencillas en términos intelectuales que resolver problemas matemáticos, diseñar una pieza industrial, intervenir genéticamente en una célula o curar un herpes.  También esa distinción nos lleva a pensar que ser profesor o maestro en cualquiera de las etapas educativas obligatorias, es una tarea sencilla, que aquellas personas con menos constancia, menos abnegación e incluso menos talento pueden llevar a cabo.

Resulta también curioso que los términos de facilidad y dificultad que alumnos y profesores usamos están determinados por los porcentajes de suspensos de las asignaturas. Así una asignatura que año tras año acumula suspensos, es difícil y la que uno aprueba sin dificultad es considerada fácil. Ahora bien, la evaluación (vulgo los exámenes) tiene que ver no con una jerarquización de saberes en función de sus resultados, sino con la comprobación de que los objetivos que nos marcamos al principio del proceso (el curso o los cursos) han sido alcanzados. Parece evidente que hay disciplinas que no consiguen alcanzar esos objetivos casi nunca y otras que parecen tener alcanzados los objetivos desde el principio. Todo esto resulta francamente sospechoso.

Si los alumnos, o buena parte de ellos, no consiguen alcanzar los resultados esperados en matemáticas,  ¿es porque la asignatura es difícil?, ¿porque está más planteada?  ¿o es porque el profesorado no consigue organizar ese conocimiento en la cabeza del alumnado?  Si consideramos que la Historia y la Geografía se esfuerzan en que los alumnos lleguen a tener un conocimiento del espacio y del tiempo bien estructurado y sus resultados son manifiestamente mejores que los de las asignaturas de ciencias… ¿Es porque los objetivos han sido alcanzados realmente? ¿Los alumnos tienen una cultura amplia, adornada de lecturas? ¿Es porque han alcanzado de la mano de las “letras” esos goces estéticos que antes su ignorancia les hurtaba?….. No lo creo.

Quizás estemos haciendo algo mal. Quizás no estemos cumpliendo con nuestro trabajo. Los unos y los otros, los que suspenden y los que aprueban, y es que me todo esto me sugiere una pregunta. ¿Qué queremos decir de una asignatura cuando la llamamos “difícil”?. ¿Que es difícil de aprobar? ¿De aprender? ¿Que no tenemos claro para qué sirve?

El caso es que todo el conocimiento humano está edificado sobre bases comunes. El razonamiento lógico, el establecimiento de una tesis y su comprobación, la resolución de problemas de diferentes tipos.  Hay problemas matemáticos (de ciencias) sencillos de resolver, que tienen una técnica conocida y asequible y problemas sociales que pese a ser cotidianos y acompañar al hombre desde sus comienzos siguen sin ser resueltos (y esos son los fáciles….. los de sociales, los de letras). La división de saberes entre letras y ciencias, entre fáciles y difíciles, es históricamente reciente. Ni Aristóteles, ni Leonardo ni Bacon eran de ciencias o letras, eran pensadores que trataban de resolver problemas muy diferentes utilizando las herramientas conceptuales adecuadas a cada caso. Hoy sin embargo el ser de letras o de ciencias nos lleva incluso a eludir determinadas tareas, no es raro (me acaba de volver a ocurrir), que a la hora de contar el dinero puesto a escote para una comida, el encargo recaiga en alguien de ciencias….. pues los de letras es evidente que no sabemos contar. Si el que cuenta se equivoca la salida natural es decir…… “no, es que soy de letras”. Quizás convendría reconocer que lo que somos es idiotas, pues sumar y restar son operaciones que se enseñan al comenzar la primaria y que alguien con formación universitaria no puede excusar.

Quizás una de las evidencias más claras del fracaso de la educación sea precisamente esa mal dirigida vocación en función de “dificultades” por materias. Cierto es que cada cual tiene sus talentos y sus gustos y que suelen unos y otros estar repartidos de muy mala manera. Pero no acabo de ver que ese reparto de talentos tenga diferencias tan marcada al final de una etapa obligatoria como la ESO. No entiendo tampoco, aunque alguna idea tenga al respecto, porqué el conocimiento escolar resulta tan odioso cuando el más necio entiende que saber es mejor que no saber, te espeta una frase del tipo “quien tiene la información tiene el poder” o se desvive por saber sobre alguna cuestión, normalmente alejada de las clases.

Todo saber surge de una pregunta, del cuestionamiento de lo que percibimos a través de los sentidos, de la necesidad de completar una información para entender lo que sucede. “Es la pregunta la que nos impulsa”, le decía Trinity a Neo en la película Matrix. La cuestión es que la pregunta es personal, pues la curiosidad es personal, no podemos ir sobre la pregunta de otros, o si vamos, desde luego no llegamos tan lejos. Desde luego la escuela que conocemos no contribuye en nada a esa formulación de preguntas que fundamenta el conocimiento. Aprendemos fórmulas, rutinas, estrategias para aprobar que resultan con el tiempo cada vez más fatales, al final uno se ha de enfrentar con sus inconsistencias y si quiere avanzar ha de procurar resolverlas, ahí hacemos la pregunta nosotros y en ese momento aprendemos, conocemos, quizás por primera vez.

Memorizamos reglas y al final resulta que entendemos por sencillas aquellas asignaturas de las que hemos comprendido mejor las reglas. La técnica de las sociales suele ser memorizar lo que aparece en negrilla en el libro (la pregunta del alumnado es “que es lo que entra”), las de ciencias, resolver siguiendo los pasos establecidos, problemas sin fin (¿vas a poner un problema de ….. ?). Ni en una ni en otra nos lleva curiosidad alguna, no nos arrastra la vocación, nos mueve la necesidad prosaica de aprobar algo que ni entendemos, ni nos interesa ni nos mueva a nada, quizás a un profundo hartazgo y a una desidia infinita.

Resulta así más fácil de entender el reportaje que hoy aparece en las páginas de educación del diario El País, donde se plantean los criterios de selección utilizados por los alumnos para decidir el bachillerato que quieren hacer, es revelador y demoledor.   Conviene tener una vocación, un gusto por hacer, un proyecto, si nuestro proyecto es simplemente el de “no hacer”, nuestros pasos no nos llevarán muy lejos. Lo difícil nos hace sentirnos orgullosos, nos fortalece, es un reto que superado nos completa. ”Sólo lo difícil merece la pena” decían los griegos, pero lo difícil no sólo es aquello que se nos da mal, a veces los difícil es profundizar en lo que se nos da estupendamente. En cualquier caso os aseguro que ser un buen abogado, un buen novelista, un buen médico o un buen electricista, son todos empeños difíciles. Tomarse en serio el oficio y la vocación no es nada fácil. Lo demás es supervivencia,…… y se nota. Siempre te gusta ser atendido por aquellos a los que ves que les gusta su trabajo y te enferma coincidir con quienes ven en su trabajo un sufrimiento y un sinsentido.

Ya que la condena de trabajar es universal, al menos tener el buen juicio de elegir una condena que os agrade.

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El profe se va de convivencias

On 06/07/2008, in Crítica y Reflexión, by David

Me he ido de convivencias….. no sé explicarlo de mejor manera. Unas convivencias con quienes son compañeros de tarea y con quienes llevo navegando mucho tiempo, primero en la lejanía, leyéndoles, después compartiendo con ellos empeños y espacios. Maestros y amigos, arrimados….. gente con la que comparto algunas lecturas e ideas, una visión similar de […]

Me he ido de convivencias….. no sé explicarlo de mejor manera. Unas convivencias con quienes son compañeros de tarea y con quienes llevo navegando mucho tiempo, primero en la lejanía, leyéndoles, después compartiendo con ellos empeños y espacios. Maestros y amigos, arrimados….. gente con la que comparto algunas lecturas e ideas, una visión similar de lo que es la escuela y un proyecto común de reflexión y de acción que se llama FEDICARIA . Un proyecto que surgió hace ya más de quince años y al que la generosidad de quienes forman parte de esa cofradía me ha permitido unirme y contribuir, pero sobre todo recoger y disfrutar de un conocimiento sobre la escuela, la cultura y la historia, que han ido atesorando a través de publicaciones y encuentros como éste del que ahora vuelvo.

Como os he dicho a menudo nos construimos en el contacto con los otros, desde luego mi contacto con quienes forman FEDICARIA ha sido fundamental en mi formación como docente y en mi percepción sobre la escuela y las relaciones que se establecen en ella. Indudablemente no es una influencia única, otras hay igualmente intensas, pero desde luego ha sido capital en mi pensamiento.

Empiezo así el verano, trabajando, ….. reflexionando y leyendo sobre qué modelo de ciudadanía transmite la escuela y sobre las contradicciones de ese modelo y a partir de ahí. Sobre esas ideas cada cual va tomando partido, elaborando su propio pensamiento, en ese contacto con el pensamiento ajeno.  Esa es la parte importante, ese diálogo que establecemos entre aquellos a los que leemos o escuchamos y nosotros mismos. Un diálogo que se establece en nuestro pensamiento, que la mayor parte de las veces ni siquiera se verbaliza, pero que contribuye a formar esa argamasa de la que vamos armando nuestras propias concepciones. Esto no supone que estemos de acuerdo con quienes hablan, con aquellos a los que leemos, a menudo sucede que sus aportaciones o sus ideas nos parecen confusas o equivocadas, pero al hacer el esfuerzo en argumentar nuestros juicios sobre las ideas ajenas vamos elaborando las nuestras, con las discrepancias y con las coincidencias. No hay otra manera. Lo demás…. el seguir un discurso, el memorizar unas consignas, el heredar unas categorías sin hacerlas nuestras, el subirnos a un carro de ideas y saludar desde lo alto, son otras cosas…. pero no pensamiento. Sed cuidadosos con esto y sedlo sobre todo con aquellos con los que coincidís, pues a menudo son más peligrosos para el pensamiento  los acuerdos que las discrepancias.  Los abusos del acuerdo nos hacen estar descuidados en nuestro juicio, nos llevan sin darnos cuenta a lugares a los que jamás hubiésemos querido ir de haber sido postulados desde ideas muy diferentes. Repasad constantemente vuestro pensamiento o acabaréis siguiendo una inercia. Ya sabéis que pensar es incómodo….. eso decía Pessoa por el que alguno sabéis que siento afición.

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Juegos e Historia

Hace algunos años, ya bastantes, comencé a jugar al Simcity, manejé legiones con el Centurio, luego llegaron el Age of Empires, el Imperium y alguno menos conocido pero igualmente expresivos de las épocas históricas que retrataban. Mantengo la afición. Evidentemente uno puede jugar a cualquier juego sobre la II Guerra Mundial sin tener ni remota […]

Hace algunos años, ya bastantes, comencé a jugar al Simcity, manejé legiones con el Centurio, luego llegaron el Age of Empires, el Imperium y alguno menos conocido pero igualmente expresivos de las épocas históricas que retrataban. Mantengo la afición. Evidentemente uno puede jugar a cualquier juego sobre la II Guerra Mundial sin tener ni remota idea de la Historia Contemporánea de Europa, pero lo que también es seguro y parece demostrado, es que al final, tendrá una idea general razonablemente buena de lo que ocurrió el día D a la hora H.

Hoy un artículo de prensa nos acerca al debate sobre la utilidad de los juegos históricos. ¿Son adecuados? ¿Son educativos? No soy amigo de la Historia de batallas y guerras, pero la historia escolar está llena de batallas y guerras, los juegos de estrategia histórica tienen  las batallas y las guerras como principal atractivo para muchos adolescentes. Sin embargo no sólo batallas y guerras hay en estos juegos, a veces las estrategias constructivas, las estrategias de supervivencia y de crecimiento de las sociedades que representan tienen un papel mucho más importante tanto en el desarrollo del juego como en las posibilidades de ganar una partida. Cómo evolucionan las sociedades, cuales son sus fundamentos sociales y económicos o de qué modo luchaban unos pueblos y otros aparecen en las programaciones curriculares. Los juegos, con distinta oportunidad y talento incluyen algunos de estos factores. Por ello su valor educativo  ha sido destacado a menudo. Los juegos son utilizados por algunos compañeros para enseñar historia, y son una herramienta útil. Vosotros los alumnos aprendéis historia a través de ellos, como la aprendéis a través del cine, de la televisión o de otros medios. La cuestión no es que aprendáis contenidos históricos más a menos fiables, la cuestión para mi importante es que al final  esos juegos son una puerta, una invitación a saber más, un primer paso en el camino de hacernos preguntas históricas relevantes, más allá de la anécdota, algo en lo que los juegos y los propios textos escolares tienen a menudo mucho que ver.

Como suele ocurrir, lo importante no es tanto su uso como la medida. No puede aprenderse historia de Roma solo jugando al Centurio, pero tampoco se aprende historia de Roma, sólo escuchando al profesor o sólo leyendo el libro de texto, por más que los discursos del libro y del profesor puedan estar mejor fundamentados (que a menudo ni siquiera).  Aprovechad todo lo que tenéis a vuestra alcance. Todo. Construimos nuestro conocimiento con materiales muy diferentes.

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