Obelix

On 02/10/2010, in 1º ESO, by David

A Obelix se le conocen dos aficiones, transportar menhires y comer jabalíes. Tan bien hace una cosa como la otra, aunque a la segunda se dedique con mucho más gusto. Lo que en Obelix es una afición en otros es una fatalidad, tropezarse un jabalí no es plato de gusto, animales peligrosos si los encuentras […]

Obelix y el jabalí

A Obelix se le conocen dos aficiones, transportar menhires y comer jabalíes. Tan bien hace una cosa como la otra, aunque a la segunda se dedique con mucho más gusto. Lo que en Obelix es una afición en otros es una fatalidad, tropezarse un jabalí no es plato de gusto, animales peligrosos si los encuentras en el bosque y se sienten importunados y mucho más peligrosos si te los encuentras en la carretera (si encima vas en moto ….. no te cuento, por ahorrarte el susto). Desde luego mi francofilia tiene perfiles muy curiosos.

Nuestros vecinos del norte sienten a Obelix y Asterix como una representación de su propia idiosincrasia. Una forma de verse como se quieren ver, esa mezcla de rabioso gusto por la libertad, de numantina defensa de su idiosincrasia, mezclados de astucia y bonhomía (las dos figuras principales de los álbumes de Goscinny y Uderzo recogen lo más puro de esa esencia).  Asterix y Obelix son una estupenda ocasión para aprender francés (siempre que se lean en esta lengua) y desde luego para asomarnos a la Historia Antigua, por más que las cosas a menudo estén cogidas por los pelos y que los tipos representados tengan una dudosa relación con la historia.  Desde el punto de vista de la geografía y de una suerte de sociología básica, podemos también conocer las principales señas de identidad de todos aquellos pueblos que los álbumes de Asterix recorren.

Ya tenéis otra referencia que sumar a las ya citadas a propósito de los Simpsons o Shin-Chan. Esta de Historia Antigua, una de nuestras protagonistas de este primer curso de la ESO. Y es que cómo no me canso de repetir, sabéis mucho más de lo que vamos a estudiar este año de los que ni siquiera podéis imaginar.

Perdonad la ausencia. Mi colegio cardenalicio exigía ciertas atenciones. Volvemos ya y seguimos donde estábamos.

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Un poco de Egipto en "Bandes desinnées" – Adèle Blanc Sec

On 21/04/2010, in 1º ESO, by David

Bandes dessinées llaman los franceses a los Comics, a los tebeos o a las historias en viñetas. Cuando estudiamos francés pocos nos hablan de la pasión que nuestros vecinos del norte sienten por las historias gráficas, uno no concibe su fuerza hasta que descubre, al  cruzar los Pirineos, la atención que librerías específicas y generalistas […]

Bandes dessinées llaman los franceses a los Comics, a los tebeos o a las historias en viñetas. Cuando estudiamos francés pocos nos hablan de la pasión que nuestros vecinos del norte sienten por las historias gráficas, uno no concibe su fuerza hasta que descubre, al  cruzar los Pirineos, la atención que librerías específicas y generalistas prestan al comic. Uno de los grandes autores franceses,….. y digo uno a la espera de escribir el “post” definitivo  en esta materia y en este blog, es Jacques Tardi. Volveremos sobre este autor de quien últimamente he gustado sus magníficos “Putain de Guerre”, sobre la vida en las trincheras de la I Guerra Mundial y su también espléndido “Le cri du peuple“, sobre las jornadas de la Comuna Parisina en 1871. Prometo cumplir prontamente con un comentario sobre estas dos obras. Hoy la urgencia del presente me lleva a la adaptación recientemente realizada por Luc Besson, director de películas como “El gran azul”, “El quinto elemento”, “Juana de Arco” o “León”, de uno de los álbumes de Tardi; Adèle Blanc Sec.

Adèle Blanc Sec es una folletinista parisina, una escritora de pequeñas novelas, curiosa, independiente, atrevida, inteligente y aguda. Una investigadora lejos de cualquier academia pero cercana a los científicos de su época y a las preocupaciones científicas de su tiempo. La historia se desarrolla entre 1909 y 1920, aunque salte por encima de los años terribles de la I Guerra Mundial.

Adèle no es Indiana Jones pero conserva una momia egipcia en su casa y su colección de antigüedades,  como su curiosidad por el pasado, son más que notables.  No es tampoco una Lara Croft de inicios del siglo XX, aunque en ocasiones su habilidad y valentía nos recuerden a este personaje salido de nuestros juegos de ordenador.  Con la sutileza arqueológica de cualquiera de ellos, pero con la gracia de una suerte de Coco Chanel investigadora, las historias de Adèle Blanc Sec tienen mucho de imaginación y unas ambientaciones estupendas de época, como no podía ser menos en Tardi.

Como podéis ver Adèle Blanc Sec también se fascina por Egipto….. como nosotros, aunque de otra manera, y por los dinosaurios, aunque en sus aventuras unos y otros sean la causa fundamental de sus peripecias.

Mientras esperamos a que estrenen la película aquí podéis intentar encontrar los álbumes que se publicaron hace tiempo en nuestro país por la editorial Norma.

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Corto Maltés y el tormentoso inicio del siglo XX

On 19/03/2010, in 4º ESO, Crítica y Reflexión, by David

Me gusta Corto Maltés. Evidentemente los albumes del marino maltés de pose impertérrita no son libros de historia, sin embargo  no cabe la duda  de que nos hablan de historia y comprobar que resulta agradable encontrar esos guiños a un tiempo y unos espacios que aparecen en los márgenes de nuestra programación, pero que  sirven […]

Me gusta Corto Maltés. Evidentemente los albumes del marino maltés de pose impertérrita no son libros de historia, sin embargo  no cabe la duda  de que nos hablan de historia y comprobar que resulta agradable encontrar esos guiños a un tiempo y unos espacios que aparecen en los márgenes de nuestra programación, pero que  sirven para explicarnos algunos de los flecos del colonialismo y de las relaciones entre oriente y occidente en los comienzos del siglo XX.

El enfrentamiento entre un occidente pujante y un oriente que a duras penas resiste los embates del colonialismo encuentra en Corto Maltés un testigo excepcional. Corto sólo pretende la aventura, no busca el enriquecimiento de alguno de sus compañeros vagamente históricos (Rasputín), no es tampoco el cualificado enviado de una potencia extranjera, no es es un James Bond de comienzos del XX. Es un individualista patológico, un individualismo que no en vano caracteriza las sociedades occidentales contemporáneas y que en Maltés se dibuja con  la magia del marino maltés, mestizo que sólo es fiel a sí mismo.

La vida de Corto Maltes la tenéis explicada en esta estupenda página que recorre su vida de álbum en álbum. Por esa compleja vida pasan varias de las guerras de finales del siglo XIX y de comienzos del XX, muy particularmente las orientales. Por más que Corto guste de su residencia en Antigua (en las Antillas), pasa más tiempo en Hong Kong y en en diferentes partes de Oriente.  Corto Maltés participa en la guerra de los Boxers, en la Revuelta de Manchuria y en la Guerra Ruso-Japonesa, también participa en un episodio marginal de la Revolución Rusa a través del oro de la familia del zar que es interceptado por  una sociedad secreta china “las linternas rojas”.  En sus aventuras Corto Maltes se cruza con Iosef Stalin, con John Reed, con Jack London amigo y compañero de aventuras y hasta con el Barón Rojo. La Argentina de Gardel o ya en sus últimos años, la Guerra Civil española y las Brigadas Internacionales, pasan de una manera más o menos intensa por los álbumes de Corto Maltés.

Corto Maltés es un personaje ficticio que se hace realidad a través de los guiones de un comic en los que se mezcla la realidad y la ficción. Hugo Pratt se toma licencias pero hace un recorrido atento a los conflictos de los inicios del siglo XX. No es un libro de historia, pero sin duda Corto Maltés es una buena historia. Asomaros a ella.

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La Movida madrileña ….. y los años 80

On 18/10/2009, in 2º BACH Historia España, by David

La Movida madrileña fue un fenómeno cultural de comienzos de los años ochenta que se prolongó buena parte de la década y que puso imagen y banda sonora a un país que se iniciaba en la “modernidad” con el sobresalto del 23-F (1981). La Movida marcó culturalmente ese concepto vago, pero esencial en aquel momento, […]

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Madrid - Ouka Lele

La Movida madrileña fue un fenómeno cultural de comienzos de los años ochenta que se prolongó buena parte de la década y que puso imagen y banda sonora a un país que se iniciaba en la “modernidad” con el sobresalto del 23-F (1981). La Movida marcó culturalmente ese concepto vago, pero esencial en aquel momento, de “cambio”. Si en política ese cambio vino de la mano de la llegada al poder del PSOE, a partir de su aplastante mayoría absoluta de 1982; en el plano cultural y social sería la imagen de la Movida, tanto a través de la música, las revistas culturales, el cine o las artes plásticas, la que marcaría ese cambio.

El templo de la Movida fue sin duda la sala Rock-Ola, destacada en un reciente artículo de El Pais, donde podéis ver analizada  su relevancia como centro de encuentro, espacio de exposición y necesaria sala de conciertos. Por Rock-Ola pasaron todos los que significaron algo en La Movida y la sala actuó de catalizador del movimiento.  Este documental, del que os cuelgo un extracto, nos da una idea clara, a través de muchos de los que fueron asiduos de la sala, de lo que fue aquel lugar.

La televisión, entonces exclusivamente pública y con dos únicas cadenas, contribuyó también a la expansión del fenómeno a través de una joven periodista, Paloma Chamorro y el programa que dirigía “La edad de oro“, donde se dieron cita tanto los protagonistas de la Movida como buena parte de sus influencias extranjeras.  En este artículo de El Mundo, podéis encontrar algunas referencias a Paloma Chamorro y su relación con La Movida; un artículo que nos habla de la exposición que conocéis a través del catálogo que habéis podido ver en clase.  Para que os hagáis una idea del programa podéis ver aquí la entrevista que “La edad de oro” y su directora dedicó a Ceesepe en 1983, uno de los grandes pintores e ilustradores de esos comienzos de los 80.

de-juan_javier_madrizLa imagen de la movida fue obra de autores como Ceesepe, que retrataron la imagen de la noche madrileña, o las imágenes oníricas de Madrid que hiciera  la fotógrafa Ouka Leele (aquí podéis entrar en la página de la autora) o los retratos en blanco y negro de  la modernidad madrileña que hiciera el  también fotógrafo Alberto García Alix, (podéis ver aquí algunas de sus obras). Revistas como La Luna y Madriz, sirvieron para darse a conocer la obra de jóvenes fotógrafos, pintores y viñetistas. El mundo del comic de los años 80, animado por estas publicaciones, seguía esa tendencia “underground” con toques castizos que le caracterizó, donde se mezclaban los ambientes más sórdidos y la sofisticación de una modernidad (o postmodernidad…. que dirían otros). Para los que queráis saber más sobre el mundo del comic en los 80 os recomiendo la obra de la profesora Francesca Lladó Pol (2001) “Los Comics de la Transición“.

La estética de los 80 encontró a través de estos dibujos y fotografías un escaparate que ha trascendido en el tiempo.  Las imágenes de la noche de Madrid  que nos ofrece García Alix  pudieron verse en la reciente exposición del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y forman ya parte tanto del imaginario colectivo de la generación de aquellos años como de la historia de la fotografía contemporánea en España.

imagesPodríamos hablar también de otras artes que contribuyeron a crear una imagen moderna de Madrid, de hecho fue ese interés por convertir a Madrid en una capital distinta a la que había sido durante el franquismo, una de las señas de identidad de La Movida. Durante la primera parte de la transición Barcelona se había elevado como centro de la modernidad hispana, la generación de escritores, periodistas y editores de la llamada generación de los 50 (Juan MarséJaime Gil de BiedmaCarlos BarralJosé Agustín GoytisoloJuan García HortelanoManuel Vázquez Montalbán, Juan GoytisoloTerenci MoixEduardo Mendoza), habían sido con la Nova Canço,  la referencia cultural de quienes ansiaban un cambio político que alumbrara también un cambio social y cultural. En los 80 ese impulso de la mano de La Movida y con el entusiasta apoyo de la autoridades municipales de la ciudad, pasa de alguna manera a Madrid, que intenta de ese modo sacudirse el polvo de la capitalidad “imperial” que había ejercido durante la dictadura.

En ese proceso tiene un papel excepcional el director de cine Pedro Almodovar, la imagen de Madrid que ofrece Almodovar en sus películas de los años 80  es el reflejo más exacto del mundo de la Movida. En este sentido “Pepi, Lucy y Bom y otras chicas del montón”, refleja perfectamente el espíritu transgresor de  los primeros 80. También es la primera de las obras en las que Almodovar comienza a fraguar ese universo de poderosos personajes femeninos que ha caracterizado su cine y que continuará en la Carmen Maura de “Qué he hecho yo para merecer esto“.

Pero sin duda, más allá de las artes gráficas, el cine y los fanzines, la Movida se recuerda a partir de su música. En la eclosión musical de los 80 tuvieron mucho que ver críticos musicales como Jesús Ordovas y otros como Juan de Pablos o Paco Clavel, que formaron parte de la primera plantilla de Radio 3. Esta emisora, dependiente de Radio Nacional de España, nació dirigida al público más joven y  prestó desde sus inicios atención a la Movida y sus influencias. Más allá de la Radio pero dentro del “ente público” un  programa de televisión, en este caso dirigido al público infantil, “La bola de Cristal“, sirvió también de escaparate a muchos de los músicos vinculados a este movimiento.  Alaska interpretaba en la Bola de Cristal el papel de una especie de bruja moderna, pero más allá de la estética estaban los guiones transgresores de Santiago Alba y de Calrlos Fernández Liria, y sobre todo la dirección de Lolo Rico, firme partidaria de tratar a los niños como adultos y no con la almibarada ñoñería al uso en los programas infantiles. En la Bola de Cristal colaboraron muchos de los músicos vinculados a la Movida,  empezando por Radio Futura y acabando a Kiko Veneno.

El catálogo de canciones unidas a La Movida es demasiado amplio como para recogerlo en una entrada como esta. Si hablamos de la ciudad de Madrid, grupos como Alaska y los Pegamoides, Los Secretos, Nacha Pop, Los Zombies o Radio Futura, aparecerían en casi todas las recopilaciones.  Desde Barcelona y sumándose al ambiente musical madrileño habría que citar a Loquillo y los Trogloditas y con una especial vinculación a todo este movimiento musical de los ochenta nos deberíamos volver hacia la escena viguesa, donde grupos como Siniestro Total, Golpes Bajos o Aerolíneas Federales completan este rápido panorama musical. (Tenéis una canción enlazada en cada uno de los grupos para tener una idea de estilos y canciones)

Faltan grupos y faltan canciones…. pero esta entrada no pretende ser enciclopédica y sobre todo no puedo serlo (bien que me gustaría), así que para adornar el final de este largo “post”, os cuelgo la que para mí es una de las canciones paradigmáticas de esta época y que recoge a la perfección la estética ochetentera. Atended a los cortes de pelo, la forma de vestir (las pintas… según una de vuestras geniales intervenciones) y el ambiente del garito en el que se rueda el vídeo. Se trata de la Escuela de Calor de Radio Futura. Espero que el post haya contribuido a poner imagen y sonido a una época crucial en la reciente historia de España.

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