De la Cartografía

On 04/12/2011, in 1º ESO, by David

Hace algunos años Estrella de Diego, una reputada profesora de Arte de la Universidad Complutense, publicó “Contra el Mapa: Disturbios en la geografía colonial de Occidente”, un libro que confieso que enriqueció muy mucho la concepción que sobre la Cartografía yo había tenido hasta entonces. El mapa aparecía aquí como objeto artístico, antes adorno que […]

El mundo en tiempo de los surrealistas (1929)

Hace algunos años Estrella de Diego, una reputada profesora de Arte de la Universidad Complutense, publicó “Contra el Mapa: Disturbios en la geografía colonial de Occidente”, un libro que confieso que enriqueció muy mucho la concepción que sobre la Cartografía yo había tenido hasta entonces. El mapa aparecía aquí como objeto artístico, antes adorno que útil, una concepción que cualquier visitante un poco atento del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, podría entender fácilmente.

El mapa es también un universo mental, una espacio de representación hecho a la medida de quien representa y por eso todas las cartografías tienen algo de invento, algo profundamente personal que las hace únicas. Los europeos dibujaron los primeros atlas situando su continente en el centro (algo que si pensáis en que la Tierra es una esfera, tiene poco sentido). Los cartógrafos islámicos hicieron de la Meca el Norte y el centro de sus mapas, y los cartógrafos medievales dibujaron espacios soñados más que vistos, tan soñados como el mapa de mundo en “la época de los surrealistas” de 1929.

Joaquín Torres García - La Escuela del Sur

La cartografía ha acompañado a la geografía desde sus orígenes, ha crecido con ella. A menudo confundimos a la una con la otra y pensamos que la geografía es “eso de los mapas” sin reparar es que estos no son sino una de las muchas formas en las que la geografía trata de estudiar el espacio.

Hoy en día la cartografía se ha popularizado, resulta curioso que un conocimiento que fue en sus orígenes patrimonio del poder y secreto, hoy nos llegue de forma inmediata a través de servicios como los que nos ofrece Google y esté abierta a la curiosidad de todo el mundo. Los más sofisticados sistemas de orientación, como el GPS forman parte de nuestros móviles y están al alcance de cualquier conductor a través de los navegadores de sus coches. Uno, que es más antiguo que todo esto, no se deja de maravillar de poder dar con exactitud sus coordenadas consultando un “smartphone”.

La unidad 3 de nuestra programación está dedicada a la cartografía, no sólo a sus fundamentos, también a sus orígenes, su historia y a alguna de sus formulaciones más conocidas. Tenéis el tema en la wiki, la presentación que estamos viendo en clase está en la misma unidad de la wiki. También podéis empezar a hacer las actividades de la unidad 3 que están ya colgadas, las recogeremos el jueves 15-viernes 16 a más tardar.

Confío en que la unidad nos sirva para ver los mapas de otra manera…., más allá de estas visiones que nos acompañan desde que la escuela es escuela

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El Partenón y los fundamentos del arte clásico

On 09/06/2010, in 1º ESO, by David

El Partenón de la Acrópolis de Atenas es una de las maravillas de la arquitectura, así fue reconocido y en su tiempo. Desde entonces el prestigio del edificio, de su construcción, de los relieves que lo decoraban y de la  Atenea que Fidias esculpió para este maravilloso templo, no ha dejado de crecer. En este […]

El Partenón de la Acrópolis de Atenas es una de las maravillas de la arquitectura, así fue reconocido y en su tiempo. Desde entonces el prestigio del edificio, de su construcción, de los relieves que lo decoraban y de la  Atenea que Fidias esculpió para este maravilloso templo, no ha dejado de crecer. En este enlace podéis ver el Partenón en diferentes vistas de 360º, no es estar allí pero es lo más parecido.

Para conocer más extensamente la arquitectura griega que  hizo posible esta maravilla, podéis acudir a esta página de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia)  donde se dan las características generales de la misma. Resumido y excelente

Los arquitectos Ictino y Calícatres se esforzaron en que el mármol blanco con el que se construyó luciera en todo su esplendor geométrico corrigiendo las aberraciones ópticas y cuidando esquisitamente las proporciones aureas del edificio.  El orden dórico en el que está construído es paradigmático y ha sido un modelo repetido y copiado a lo largo de la historia por su perfección, refinamiento y belleza.  La página “Guía de Grecia” hace una descripción muy buena del Partenon y muestra algunas recreaciones del interior del templo con la estatua de Atenea.

En los siguientes vídeos podéis conocer algunas cosas más sobre la construcción del Partenón y sus principales características. El primero es el vídeo que Artehistoria dedica al templo y el segundo es una visita virtual al mismo.

En este vídeo de Artehistoria podéis conocer los aspectos fundamentales de los templos griegos y los órdenes clásicos

El último de los vídeos que os cuelgo nos presenta una reconstrucción de la Acrópolis, podéis casi pasear por ella….

Para completar la información aquí tenéis la presentación de clase, no creo que os falte información…..  Buscad y completar lo que vuestra curiosidad os sugiera.



Lo clásico, el clasicismo y los clasicismos

On 04/06/2010, in 1º ESO, by David

La cultura europea está unida inseparablemente a la herencia clásica. No sólo parte de nuestros mitos literarios y culturales beben de esas fuentes sino que la lengua en la que los pronunciamos están vinculadas al romano latín. Nuestro derecho, las leyes con las que se regulan las relaciones entre los sujetos y los poderes en […]

La cultura europea está unida inseparablemente a la herencia clásica. No sólo parte de nuestros mitos literarios y culturales beben de esas fuentes sino que la lengua en la que los pronunciamos están vinculadas al romano latín. Nuestro derecho, las leyes con las que se regulan las relaciones entre los sujetos y los poderes en nuestras modernas sociedades, son directas herederas del derecho romano. Los griegos nos abrieron la mirada de la filosofía y vosotros estudiáis el teorema de Pitágoras y utilizaís el número ∏ con naturalidad, siguiendo las enseñanzas de la matemática clásica.

La vuelta a lo clásico ha sido una constante en la cultura europea, el clasicismo de la corte de Carlomagno, el Renacimiento italiano y el triunfo a finales del siglo XVIII del Neoclasicismo son los más conocidos.  Lo clásico nos rodea, al lado de nosotros tenemos monumentos innumerables que nos hablan de aquella antiguedad y cuando los miramos nos percatamos del reflejo lejano de aquel mundo antiguo. Observad atentos….. están mucho más cerca de nosotros de los que creemos.

Para ilustrar lo dicho os sugiero dos miradas, la primera es la que nos ofrece Jordi Savall en esta representación de la que se considera la primera Ópera, el Orfeo de Monteverdi. Resulta curioso que a comienzos del barroco (el estilo que sigue al Renacimiento) fuera una fábula clásica la que sirviera de entretenimiento a la corte de la ciudad italiana de Mantua. En aquella época el mundo clásico constituía una referencia obligada, un ejemplo de los valores que se trataban de encarecer. Aquellas obras tenían un sentido lúdico pero también doctrinal, los modelos clásicos servían para mostrar cómo debían de comportarse los seres humanos.  Del mismo modo que en la antigüedad se servían de los relatos de la Iliada y la Odisea para representar los ideales humanos a los jóvenes griegos y romanos, durante el renacimiento el arte recuperó aquellos ejemplos griegos y romanos como modelos de virtud.

En segundo término os he colgado la presentación que hemos visto, en ella encontráis algunos de esos modelos, más allá de la estética de la arquitectura fijaos en como la monarquía española se encarnó a sí misma en la leyenda de Hércules y sus trabajos,…… contemplad ese Carlos V y el furor y su lección de clasicismo, es una escultura a la romana pero también las virtudes que representan quieren ser las de aquellos antiguos emperadores.



Lo clásico nos rodea.

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El Clasicismo y la Ilustración o el anhelo de orden

On 12/12/2009, in 4º ESO, by David

Cuando los Ilustrados aludían al derecho natural no sólo planteaban la idea de que todos los hombres como seres racionales partían de una serie de premisas de pensamiento comunes que como seres humanos podían entender de manera innata lo que era justo e injusto, independientemente de las culturas, las regiones, las lenguas o las naciones. Este […]

Cuando los Ilustrados aludían al derecho natural no sólo planteaban la idea de que todos los hombres como seres racionales partían de una serie de premisas de pensamiento comunes que como seres humanos podían entender de manera innata lo que era justo e injusto, independientemente de las culturas, las regiones, las lenguas o las naciones. Este planteamiento fue capital a la hora de dar a luz un nuevo ordenamiento a la sociedad fundamentado en la idea de que todos los hombres, del mismo modo que compartían estos innatos valores tenían derechos innatos. Las revoluciones de finales del siglo XVIIi llevarían estas ideas a las constituciones, que reconocían los derechos de los individuos y sobre todo a la formulación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano que alumbró la Revolución Francesa, inspirándose en los principios del derecho natural y el espíritu de la Ilustración en 1789.

Estas nuevas ideas sobre la humanidad  se habían desarrollado en buena parte  gracias al encuentro de los europeos con otras culturas que competían con la occidental en sofisticación, técnica y madurez política, social y moral. Las civilizaciones orientales no podían ser consideradas menores y era evidente que no precisaban de  tutela alguna por parte de los occidentales. Esta consideración de minoría había estado presente en la colonización de América pero si aquella resultaba discutible, en el caso de las civilizaciones del extremo asiático resultaba completamente insostenible.

La apertura a otras culturas desarrolladas había relativizado la importancia que la propia Europa se daba a sí. Ahora, podría plantearse que el ser humano compartía, más allá de sus diferencias culturales, similares principios que a todos eran comunes. Aquello que cualquier hombre por el mero hecho de serlo entendía fue la idea matriz de un pensamiento que terminaría por derrumbar las diferencias estamentales del Antiguo Régimen.

La Razón, que al fin y al cabo era lo que nos hacía humanos, era universal. Esa capacidad para entender cualquier planteamiento de manera lógica, esa cualidad humana que nos permitía establecer categorías científicas o controlar los elementos a través de una depurada técnica, podía convertirse en la principal herramienta de mejoramiento de la sociedad. El hombre, que había sido capaz de inventar los más diversos artefactos, que había logrado entender las leyes de la gravitación universal y que había compuesto las más bellas arquitecturas, las más deliciosas composiciones y las más inspiradas sinfonías, podía, rotos los velos de la superstición y la ignorancia, ordenar el mundo.

La jardinería, la arquitectura, el urbanismo, la música o la pintura nos hablan de ese orden perfecto que era una representación de ese anhelo de racionalidad que la Ilustración pretendía. Los órdenes clásicos sirvieron a los hombres de la Ilustración para materializar ese anhelo de orden en el urbanismo y la arquitectura. Los proyectos arquitectónicos del urbanismo de la ilustración se apoyó en un lenguaje que era común a occidente desde el imperio romano, y lo adaptó a las más puras de las reglas que la antigüedad clásica había legado.

La música buscó un equilibrio también y sus principios pusieron la base a un estilo “el clasicismo”, precisamente  basado en un orden preciso de movimientos y recursos melódicos que eran reflejo tanto de la armonía que la música pretendía resaltar como de la sociedad (muy limitada entonces) llamada a disfrutar de esa música. Vosotros no necesitáis pertenecer a la elite cortesana de ninguna monarquía europea para disfrutar de esa sensación de orden que la música clásica ofrecía. La Ilustración es también esto.

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San Baudelio y la palmera

On 29/11/2009, in Crítica y Reflexión, by David

Hay geografias artísticas que se convierten en geografías vitales.  Una de esas geografías principales es San Baudelio de Berlanga. La pequeña ermita es excepcional en todos los sentidos. Por su ubicación, por su arquitectura, por su decoración, por las diferentes explicaciones que se han dado a su estructura e incluso por su accidentada conservación, repartidas […]

Hay geografias artísticas que se convierten en geografías vitales.  Una de esas geografías principales es San Baudelio de Berlanga. La pequeña ermita es excepcional en todos los sentidos. Por su ubicación, por su arquitectura, por su decoración, por las diferentes explicaciones que se han dado a su estructura e incluso por su accidentada conservación, repartidas sus pinturas entre Nueva York y Madrid y arrancados los originales del yeso que los sostuvo durante siglos en estas recias paredes sorianas.

San Baudelio está soportada por una gigantesca palmera de piedra, los muros cierran un espacio cuadrangular dominado por esa palmera central que soporta el cielo de la iglesia. Nada es casual. La palmera es uno de los ricos símbolos iconográficos de la antiguedad que pasa a través del cristianismo oriental a formar parte de la simbología cristiana. Si para los persas la palmera era la tierra celeste, para los cristianos la palmera será un símbolo de la Resurrección de Jesucristo y también del alma que se eleva al cielo. La palmera es el árbol de la vida, el que une lo terrenal y los celeste, el símbolo del hombre justo que se eleva desde la terrenal imperfección hacia los celestes ideales.

La pequeña ermita es hoy uno de los pocos testigos de un tiempo perdido en el que en estas tierras sorianas convivieron pequeñas comunidades cristianas e islámicas que llegaron a compartir, como se ha considerado por algunos autores que ocurrió en esta pequeña ermita, los mismos lugares de culto.  Soria fue durante siglos un espacio fronterizo, erizado de castillo y fuertes que servían de refugio a las pequeñas poblaciones que vivían a golpe de sobresalto.  Fue cora fundamental en la defensa militar de Al-Andalus, tal y como la soberbia fortaleza de Gormaz nos recuerda, donde se acantonaban los ejércitos califales antes de asolar las ciudades castellanas. Las pequeñas carreteras de esta zona dibujan una geografía excepcional, un paisaje bello, sereno y solitario de tierras altas  que se recorren entre torres vigías, iglesias románicas y algunos restos mozárabes excepcionales como San Baudelio.

Si la Palmera simboliza la resistencia, la superación de las dificultades, el anhelo de excelencia, podemos afirmar que la Palmera a la postre se convierte en un símbolo de la vida humana, en una metáfora de lo heróico, de lo excepcional sea el héroe Baudelio o sea Alejandro. Al final se trata de reflejar la majestuosa obra de sostener una vida contra viento y marea, como hicieron los hombres que vivieron en este rincón soriano en un tiempo tan difícil como el que les tocó vivir.

Berlanga de Duero y sus alrededores es un paisaje que conviene recorrer de vez en cuando, que conviene revisitar como la conversación con un buen amigo. Si tenéis oportunidad no lo dejéis de hacer. Ni lo del paisaje ni lo de la conversación.

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De hominización

On 01/10/2009, in 2º BACH Historia España, by David

Ahora que hablamos de la hominización conviene recuperar algunos de los post que hemos dedicado a esta cuestión a lo largo de los últimos años. Esto de contar lo mismo todos los cursos alguna ventaja había de tener. En primer lugar la Hominización como proceso y una colección de fuentes que pueden resultar útiles para […]

20080410elpepusoc_10Ahora que hablamos de la hominización conviene recuperar algunos de los post que hemos dedicado a esta cuestión a lo largo de los últimos años. Esto de contar lo mismo todos los cursos alguna ventaja había de tener.

En primer lugar la Hominización como proceso y una colección de fuentes que pueden resultar útiles para completar esta cuestión. Otra referencia que me parece interesante es recuperar el largo artículo que El País dedicó a los neandertales en abril de 2008, además de ponernos al día sobre las últimas investigaciones sobre esta especie europea de homínidos que compartió espacio y tiempo con nuestra especie, las fotografías que acompañan el reportaje nos ofrecen una imagen de los neandertales muy distinta a la usual.

Por último la referencia al arte paleolítico y al chamanismo del que hablábamos esta mañana. Un libro que os recomiendo “La mente en la caverna” de David Lewis-Williams,  confío en que el post sea sobre todo una animación a la lectura.

Por último os enlazo el vídeo que Arte Historia dedica a la Cueva de Altamira. Sirva el enlace también para presentar esta página orientada a la HIstoria en la Escuela.

También os recomiendo echarle un vistazo al blog que mantiene el equipo de investigación de Atapuerca, merece la pena.

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El urbanismo idealista de la revolución

On 08/12/2008, in 4º ESO, by David

El Clasicismo es una corriente estética recurrente en la historia del arte europeo. En un sentido estricto el clasicismo es un lenguaje estético que tiene sus fuentes en el mundo clásico y está sostenido en el equilibrio y la proporción y el uso estricto del canon y  los órdenes clásicos. Encontramos un periodo clasicista en […]

El Clasicismo es una corriente estética recurrente en la historia del arte europeo. En un sentido estricto el clasicismo es un lenguaje estético que tiene sus fuentes en el mundo clásico y está sostenido en el equilibrio y la proporción y el uso estricto del canon y  los órdenes clásicos. Encontramos un periodo clasicista en pleno renacimiento italiano, es el clasicismo que encontramos en nuestro país en el Palacio de Carlos V de Granada o el que podemos encontrar en el Monasterio de El Escorial en su versión más contenida y fría.  Sobre este lenguaje clásico el barroco interpretará nuevas formas, desviándose de la mesura clásica. El siglo XVIII vino, de la mano de la razón, a recomponer aquel canon clásico perdido. El Clasicismo se convirtió ya no sólo en una revisión del mundo clásico sino que el mismo clasicismo encarnó el momento esencia de la evolución artística de una cultura.  

Johann  Joachim Winckelmann fue el principal teórico de un estilo al que conocemos cono Neoclasicismo, por ser en esencia una vuelta al clasicismo anterior al barroco. La arquitectura Neoclásica se inspiró en la obra de los autores de la antiguedad pero encontró en algunos arquitectos modernos modelos para sus pretensiones.

Villa la Rotonda - Andrea Palladio

Villa la Rotonda - Andrea Palladio

Entre estos destacó Andrea Palladio, un arquitecto italiano del siglo XVI cuyo pequeños palacios fueron utilizados como inspiración por los autores neoclásicos. El neoclasicismo fue el estilo de la razón, de esa razón ilustrada que cantaban los intelectuales del siglo XVIII.  Los edificios Neoclásicos sirvieron tanto a los déspotas ilustrados como a los regímenes surgidos de las revoluciones liberales de finales de siglo.  Resulta por ello interesante pasear la vista por edificios que nos resultan conocidos y cuyos esquemas constructivos resultan idénticos a pesar de surgir de regímenes políticos muy distintos. 

En Madrid podemos contemplar el Museo del Prado, el propio Paseo del Prado, la Academia de San Fernando, el Jardín Botánico o el Observatorio Astronómico como ejemplos de este estilo que se desarrolló en nuestra ciudad entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, gracias a Arquitectos como Juan de Villanueva.

Observatorio Astronómico de Madrid - Villanueva

Observatorio Astronómico de Madrid - Villanueva

Del mismo neoclasicismo surgió un visión grandilocuente del orden clásico, la de los Arquitectos Visionarios, quienes unieron al lenguaje sereno del mundo clásico los órdenes colosales, las perspectivas infinitas y una concepción idealista de la arquitectura y el urbanismo.

Cenotafio para Isaac Newton

Cenotafio para Isaac Newton

Etienne Louis Boullé fue el más importante arquitecto de esta “arquitectura de las luces”, sus proyectos colosales trataban de darle a la arquitectura un sentido social. Eran grandes espacios civiles, proyectados para el encuentro, el homenaje o  la rememoración. En 1987 el director británico Peter Greeneway dedicó su película “El vientre de un arquitecto” a la obra de Boullé, que servía de hilo conductor a la trama tejida entorno a una exposición montada en Roma sobre su memoria. 

En el video podemos ver al protagonista repasar las obras diseñadas por Boullé que también podemos observar en esta estupenda página dedicada a su obra. La obra de Boullé, o al menos parte de su inspiración recorre edificios que a diferencia de los que él proyectó, si fueron concluidos.

Basilica - Etienne Louse Boullé

Basílica - Etienne Louse Boullé

Como los órdenes gigantescos de los grandes edificios de Wasington o el urbanismo racionalista de la ciudad, cortada en cuatro sectores cuyo centro es el Capitolio, uno de esos edificios que está a medio camino entre las inspiraciones palladianas de la arquitectura inglesa y americanas de la época. Si el plano de Wasington se lo debemos a un arquitecto que acompañaba a Lafayette en la Guerra de Independencia Norteamericana, Pierre Charles L’Enfant  , otro de los padres de la patria, Thomas Jefferson fue uno de los más activos defensores del palladianismo en norteamérica.

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Capitolio EEUU

Capitolio EEUU

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Sobre la mirada de las víctimas y los perdedores

Caminamos de la mano de nuestras lecturas, aunque nos agarremos a las manos que deseamos… eso también es cierto. Buscamos en nuestras conversaciones, en las películas que vemos y en esos libros que buscamos y leemos, respuestas a nuestras preguntas, a aquellas cuestiones mal resueltas que nos desazonan. De tal modo que nuestra mirada se […]

Caminamos de la mano de nuestras lecturas, aunque nos agarremos a las manos que deseamos… eso también es cierto. Buscamos en nuestras conversaciones, en las películas que vemos y en esos libros que buscamos y leemos, respuestas a nuestras preguntas, a aquellas cuestiones mal resueltas que nos desazonan. De tal modo que nuestra mirada se acaba comportando como el objetivo de un fotógrafo, enmarca aquello que su atención pretende. Mi mirada de fotógrafo (más metafórico que otra cosa) se detiene hoy en un artículo que nos habla de miradas y que tiene mucho que ver con mis últimas lecturas y con algo en lo que estoy trabajando, los perdedores, las víctimas, aquellos a los que el “progreso” aniquila, lanza hacia atrás en su inercia, a los que arrincona y destruye a mayor gloria del relato de nuestro tiempo. Cuando hablamos de progreso, cuando citamos orgullosos los índices de nuestro bienestar, cuando nos holgamos en la consecución de un régimen democrático,  una sociedad ordenada (o su desorden establecido…. como queráis), construimos un relato que deja fuera a muchos individuos. Atrás quedan los muertos (esos cuya desaparición explica a veces el presente), los vencidos, los perdedores, un amplísimo universo de víctimas de muy distinta índole que no aparecen en los grandes relatos históricos más que como “sacrificios necesarios”. Sin embargo el sacrificio de un individuo, la imposibilidad de desarrollar su vida (por que la pierda o porque se le condena a la miseria o la exclusión social)  se agota en él mismo. Ese sacrificio tiene un valor social que se destaca en aras de beneficios colectivos, pero a veces tales beneficios no están tan claros, a veces no son más que beneficios particulares, en muchas ocasiones, demasiadas, el sufrimiento no tiene siquiera compensación, convertido en número o en porcentaje.  Quienes pierden sus empleos, quienes ven frustradas sus vidas por la guerra, las crisis económicas, las circunstancias …..  quedan al margen. Los deportes nos dan una idea clara de la naturaleza de los relatos sobre el pasado, nadie recuerda a los perdedores, a quienes quedaron segundos, a quienes lucharon con ahínco pero no consiguieron la victoria. El relato es casi siempre  una glorificación de los triunfadores.

Hoy periódico El País recoge la inauguración de una exposición del fotógrafo francés Pierre Gonnord sobre “La mirada de los marginados”. A Gonnord le interesa la imagen del fracaso, de la marginación, el poso que en los ojos de los sujetos deja la derrota. La miseria le interpela, nos cuenta que la busca, la invita a su estudio y la fotografía, y la miseria, encarnada en estas personas, les habla de su vida, de cómo en un momento sus proyectos vitales se rompieron, de como iniciaron un descalabrado descenso a los infiernos. Quizás uno de los errores que cometemos con más facilidad es considerarles “ellos”, hacerlos ajenos a nuestra naturaleza, son los “otros”, los que no supieron, los que no quisieron, los que algo hicieron mal, sin embargo Gonnard nos los presenta como un “nosotros”. Nosotros somos ellos, sus vidas fueron como las nuestras, sus vidas son como las nuestras. Su dignidad, su elegancia, debe contribuir a ponernos en nuestro lugar, quizás los que estemos mal encuadrados seamos nosotros cuando les consideramos ajenos.

(Las fotos son las que ilustran el artículo en El Pais)

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