Volvemos a la tarea

On 06/01/2009, in 2º BACH Historia España, 4º ESO, by David

Feliz año a todos. Especialmente para quienes no hayáis llegado hasta el final del anterior post….. donde ya os felicitaba el año. En dos días estamos de nuevo compartiendo espacio, tiempo e incluso algunos empeños comunes.  Por mi parte os ofrezco, trabajo, empeño y renovadas ganas de que la historia os sirva para algo más […]

Feliz año a todos. Especialmente para quienes no hayáis llegado hasta el final del anterior post….. donde ya os felicitaba el año. En dos días estamos de nuevo compartiendo espacio, tiempo e incluso algunos empeños comunes.  Por mi parte os ofrezco, trabajo, empeño y renovadas ganas de que la historia os sirva para algo más que para la muy comprensible tarea de aprobar cursos académicos con mejor o menor maestría. 

Los Nikis lo tenían claro. La Historia era un espejo en el que comparar nuestro magro presente con un esplendoroso pasado imperial. El tono irónico de este grupo de los ochenta oculta uno de los más habituales relatos de las historias nacionales, esas glorias imperiales que demostraban la especial valía de la comunidad retratada. En nuestro caso no podía ser otra gloria sino la de aquella España en la que no se ponía el sol. Para quienes hagan historia, aunque sea deportiva, el video data de aquellos gloriosos años en los que la selección española de baloncesto alcanzaba la plata en unas olimpiadas. Una final que este año se ha repetido. No en vano hay quien sostiene que la historia es circular (no me contéis entre ellos). 

El video pertenece a “La bola de cristal” un programa infantil que también hizo “historia” a su manera.  Empezamos de broma….. el jueves las veras. 

Tagged with:  

Poesía para un adiós

On 05/09/2008, in Crítica y Reflexión, by David

En el Japón de la época Heian (794-1185) uno de los valores estéticos fundamentales era el Mujökan, el sentimiento profundo de la impermanencia de todos los seres del mundo. El Mujökan era una refinada melancolía ante la fugacidad de la vida.  Para los japoneses la belleza de la naturaleza reside en lo frágil, en lo […]

En el Japón de la época Heian (794-1185) uno de los valores estéticos fundamentales era el Mujökan, el sentimiento profundo de la impermanencia de todos los seres del mundo. El Mujökan era una refinada melancolía ante la fugacidad de la vida.  Para los japoneses la belleza de la naturaleza reside en lo frágil, en lo transitorio, en lo perecedero y caduco. Esa es la belleza de un atardecer, de una gota de rocío que brilla equilibrada en una hoja, la belleza de un bosque de hayas  en otoño, el gusto por el instante, por una impresión que está pronta a evaporarse.

Mentiría si os dijera que me consuela pensar en la belleza de esa fragilidad cuando dejo Campo Real, no me consuela tampoco dejar atrás algunos de los pesares que me han acompañado allí este año aunque tenga la esperanza de no sufrirlos el que comienza. A pesar de todo creo que no debo quejarme, he gozado de  la ventura de algunos encuentros, de buenas conversaciones y de un precioso tiempo compartido con quienes hoy son amigos. 

Decía Paul Ricoeur que la amistad era una conversación que sólo interrumpía la muerte. Este año he iniciado buenas conversaciones, ese es el botín que me llevo de aquellas parameras.  También me llevo los paisajes en la retina, esas impresiones de campos verdes y amapolas, esos farallones calizos, los pueblos apoyados en las laderas, la fuente de Ambite, el Tajuña en Orusco, el recoleto valle que acoge a Valdilecha, el espléndido mirador de Campo Real, asomado a Madrid, tan cercano en la mirada. Me llevo también mucho cariño, espero haber sido justo en esto y haber devuelto tanto más que el que he recibido. 

Hay palabras que te engolosinan, en las que uno pace sereno durante años, con las que gusta encontrarse porque ayudan a pasar cauces peligrosos, amarrado al madero de la música que destilan. Hay quien se ha tomado el trabajo de enhebrar las palabras, de darles sentido, de dibujar impresiones en las que me gusta reconocerme y que me ayudan a pasar la melancolía de las transiciones. Yo acudo a menudo a ellas, las busco y las abrazo para refugiarme, me las bebo y me ayudan a pasar los duelos, la tristeza necesaria para que la alegría tenga sentido en el contraste. 

Cuando las palabras no llegan quedan los gestos, en ocasiones, como en este poema de José Angel Valente, las palabras dibujan gestos elocuentes. 

Con las manos se forman las palabras

con las manos y en su concavidad

se forman corporales las palabras

que no podíamos decir.

          El fulgor – (1984)

José Angel Valente 

Hay cosas que yo ya no podré deciros, cuya oportunidad ha pasado. Algunas os las he hecho expresas, algunos gestos me habrán delatado, o eso espero. ….. Nos dejamos, los unos a los otros, partimos en distintas direcciones. Que tengáis suerte. Nuestro lugar será ahora el de la carencia, esa carencia que tan bien expresara una de mis poetisas más queridas, Ada Salas

Lugar de la carencia

pura

desposesión. Sea vano mi nombre

vano

este empeño furioso por ser río


y no breve humedad 

bajo la piedra

Ada Salas

Lugar de la Derrota (2003)

 

Queridos y queridas. Sois ya parte de mi. Ha sido un placer compartir este tiempo, sabéis donde encontrarme si es que la Fortuna no nos brinda oportunidades para el reencuentro. 

 

Las palabras que dije ya no 

me significan. No sabía que a todo le sucede lo mismo

y que mueren de tiempo también las palabras. O seré yo

tal vez. O seremos lo mismo.


Un oscuro temblor donde resuena

lejos 

lo vivido

Ada Salas

Lugar de la derrota (2003)

Tagged with:  

Graduación

On 18/06/2008, in 4º ESO, Crítica y Reflexión, by David

Me alegra tanto veros marchar que la pena que siento por dejaros me parece tan paradójica como inmoral. Habéis dejado huella en mi, la guardaré como un recuerdo vuestro. Os dejo como prometí el discurso de graduación. Poco más puedo daros ya. Habéis hecho de Campo Real mi casa y de Valdilecha mi comedor. Os […]

Me alegra tanto veros marchar que la pena que siento por dejaros me parece tan paradójica como inmoral. Habéis dejado huella en mi, la guardaré como un recuerdo vuestro. Os dejo como prometí el discurso de graduación. Poco más puedo daros ya. Habéis hecho de Campo Real mi casa y de Valdilecha mi comedor. Os agradezco la hospitalidad y os llevo en el corazón. Un abrazo a todos.

Dejo los comentarios abiertos para que podáis comunicaros conmigo. Vosotros os vais, suerte a todos, yo me quedaré aquí. Este blog también es vuestro.

Tagged with:  

Listos…. que sois unos listos

On 08/06/2008, in 4º ESO, Crítica y Reflexión, by David

Os decía el otro día en clase, creo que de Cultura Clásica, que sois gente muy lista, que no creáis nunca a quien destaca vuestra torpeza, que valéis mucho más de lo que sois conscientes de valer. Os decía también que generación a generación la humanidad va aumentando su Cociente Intelectual (CI). Qué utilizáis el […]

Os decía el otro día en clase, creo que de Cultura Clásica, que sois gente muy lista, que no creáis nunca a quien destaca vuestra torpeza, que valéis mucho más de lo que sois conscientes de valer. Os decía también que generación a generación la humanidad va aumentando su Cociente Intelectual (CI). Qué utilizáis el conocimiento de forma mucho más efectiva que las generaciones pasadas y que debéis creer en que ese potencial que estáis comenzando a desarrollar es vuestra principal baza en el futuro. Leo lo siguiente en un artículo del periódico de hoy .

“¿Serán más listos que sus padres? El politólogo neozelandés James Flynn analizó en los años ochenta los registros históricos del CI (cociente de inteligencia) en 20 países, y mostró que el CI promedio de la población crece entre 5 y 25 puntos de una generación a la siguiente: es el ahora llamado efecto Flynn. En España, por ejemplo, el promedio del cociente de inteligencia ha crecido 10 puntos entre 1970 y la presente década, según un estudio del psicólogo Roberto Colom, de la Universidad Autónoma de Madrid. Colom precisa que no se trata de un incremento de la inteligencia en todos los niños, sino sólo en los que la tenían más baja. Lo que influye no son tanto las condiciones externas como el acceso a la educación o a las nuevas tecnologías, sino algo más simple: la alimentación. En la medida en que todos estén bien alimentados crecerá el número de listos, hasta que todos vayan alcanzando las cotas de los mejores. No que cada vez se sea más listo, que es distinto. En la inteligencia poco pueden hacer las tecnologías, pero, para los más avispados, una buena herramienta es un tesoro.

Jeroen Boschma, un publicista holandés que acaba de publicar un estudio sobre esta generación, cuenta un ejemplo muy significativo: entrevistaba a un chico de 17 años para un puesto de trabajo. Le hizo una pregunta técnica muy difícil simplemente para ver cómo reaccionaba. El aspirante no sabía la respuesta, pero pidió un minuto para averiguarla, se metió en un foro de Internet y en pocos segundos tenía más de 100 respuestas correctas llegadas de todo el mundo.”

Eso es saber. Antes se hacía en una biblioteca enterrado detrás de una montaña de libros. Ahora se hace igual pero además se puede hacer a través de Internet. El conocimiento es una obra colectiva, como vuestro aprendizaje. Por qué conformarse con un profesor o con un libro cuando tienes a los más grandes al alcance de tu mano?  Aprovechad esa ventaja.


Tagged with: