Mamá, no quiero ir al colegio

On 08/01/2012, in Crítica y Reflexión, by David

Cuenta un amigo, siempre en estas fechas el chiste del niño que no quiere ir al colegio y al que su madre le comienza a dar razones, cada vez más y más importantes para convencerle de que cumpla con su obligación, la última de las cuales, la definitiva, es que él es el director. Todos […]

Cuenta un amigo, siempre en estas fechas el chiste del niño que no quiere ir al colegio y al que su madre le comienza a dar razones, cada vez más y más importantes para convencerle de que cumpla con su obligación, la última de las cuales, la definitiva, es que él es el director. Todos nos sentimos un poco así…, no queremos ir pero tenemos que ir, unos porque somos los profesores, otros porque sois los alumnos.

Este año una amiga me envía este vídeo de Klaus & Kinsky que nos dice eso…., “Que no quiero ir al colegio”. Si escucháis la letra va de mucho más que de ir al colegio, es la perenne tentación que todos tenemos de no asumir nuestras responsabilidades, de meternos debajo de la sábana y olvidarnos.

Pero en realidad sabemos que tenemos que ir…. y además hemos asumido que debemos hacerlo porque las cosas no están como para eludir nuestra obligación,  porque la situación no es fácil para nadie, porque no podemos quejarnos y esperar que otros hagan las cosas por nosotros.

Lo mejor del vídeo de Charles Chaplin, en este magnífico discurso del final de “El gran dictador” (1940) es que, más allá de su crítica a los totalitarismos de entonces (la verdad es que hay que ver la película o conocerla para saber hasta que punto es crítica con aquellos totalitarismos), reclama cosas en las que hoy seguimos empeñados. Aquellos dictadores y aquellas guerras a las que Charlot aludía a través de su personaje, terminaron, pero otras vinieron y se repitieron los afanes.  El mundo entonces estaba hundido en los inicios de la II Guerra Mundial y no acababa de salir de una depresión iniciada diez años antes. Hoy escucharéis comparar aquella crisis de 1929 con la que hoy sufrimos. En 1940 Chaplin reclamaba seguridad para la vejez y trabajo para la juventud pero sobre todo reclamaba “humanidad”, reclama respeto y construir un espacio más habitable para todos, contribuir a la felicidad de los que nos rodean y no a hacerlos más desgraciados (parece fácil pero sabéis que no lo es). Ese respeto y ese cariño que Chaplin pedía, es fundamental a la hora de hacer cosas juntos…, sobre todo si son tan importantes como esta de aprender.

Así que mañana, nada de quedarse en la cama que hay mucha tarea por delante. Cada cual en función de sus obligaciones, con gusto, con respeto, con cariño y con mucho trabajo. Vamos a por ello, todos juntos.

Feliz año a todos.

 

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