Internet entontece y algunas cosas sobre memorizar

On 30/01/2011, in Crítica y Reflexión, by David

Quienes utilizamos internet como herramienta en clase tenemos que justificar a menudo antes colegas, padres y alumnos nuestras convicciones “filiotecnológicas” y romper con las muchas prevenciones que la Red sigue provocando. Internet es una herramienta y como a menudo se recuerda, no es ni mala ni buena ni todo lo contrario, es útil y sirve […]

Quienes utilizamos internet como herramienta en clase tenemos que justificar a menudo antes colegas, padres y alumnos nuestras convicciones “filiotecnológicas” y romper con las muchas prevenciones que la Red sigue provocando. Internet es una herramienta y como a menudo se recuerda, no es ni mala ni buena ni todo lo contrario, es útil y sirve para hacer cosas interesantes y auténticas estupideces, por no decir cosas peores.

Las redes sociales han llevado el cotilleo y la curiosidad malsana a su versión 2.0, pero tanto el cotilleo como la maledicencia o el morboso interés por las vidas ajenas estaban entre nosotros antes del ADSL. Internet recoge una buena cantidad de tonterías pero también recoge interesantes artículos científicos, la mayor parte de la literatura universal que merece ser recordada, estupendas fotografías de los más variados paisajes y paisanajes y una infinita cantidad de referencias cruzadas que invitan a navegar y perderse durante horas y horas.

Y he aquí que hay quien ha visto en ese perderse de enlace en enlace, de vídeo en vídeo y de referencia en referencia, un peligro para nuestra capacidad de organizar nuestro pensamiento, una amenaza para nuestro conocimiento y para nuestra propia formación. El pasado verano se publicó en EEUU el libro “Superficiales” de Nicholas Carr, que plantea que Internet está cambiando nuestra forma de pensar y contribuye a perjudicar algunas de las más reputadas de nuestras capacidades intelectuales, el pensamiento profundo, la memoria o la concentración. La investigación de Carr ha abierto un debate sobre los efectos de las redes en nuestra forma de entender el mundo y sobre qué consecuencias podemos sacar o que prevenciones habremos de tomar para que la información (que en Internet sobreabunda) no acabe por arrumbar al conocimiento (que precisa de una elaboración propia y crítica de la información recibida).

Para quienes estéis interesados en seguir la cuestión, entre ayer y hoy he podido seguir la noticia en El Pais y en Público. Es un principio….., habrá que seguir atentos; para el que quiera rastrear el debate hasta el principio aquí tiene la reseña de The New York Times sobre el libro de Carr. En cualquier caso parece evidente que pasar del texto al hipertexto no puede ser gratuito, tendrá un coste y queda por dilucidar que ganaremos y perderemos en el intercambio.

De todos modos creo que Internet no nos cierra ningún camino y que por el contrario multiplica nuestras oportunidades para conocer. Yo que me confieso furibundo lector de la prensa en línea, de los más variados blogs y que intento poner cierto orden en lo que veo y consulto en la red de cara a mis clases o a mi propia formación, sigo leyendo libros con soltura, revistas con asiduidad y haciendo otras cosas que no hacen de mí un Hikikomori (Enlace de “Dos son multitud”).

Abundando sobre las formas en las que aprendemos y memorizamos, más allá de lo que Internet nos pueda hacer mejorar o perjudicar, me ha resultado también estimulante el artículo de hoy de El País donde se hace eco de un estudio que demuestra que para estudiar es mejor hacer test que repasar. Parece, según sus autores, que los test de preguntas cortas favorecen la memorización sobre otras estrategias como la escritura, la relectura o el diseño de mapas conceptuales.  Roberto Colom, profesor de la Universidad Autónoma, plantea en el mismo artículo que el estudio adolece de una notable falta y es la de comprobar si esa memorización va más allá de un tiempo más o menos inmediato, si se convierte en una memorización a largo plazo. Desde luego el tema tiene importancia, pues se trata de estrategias muy diferentes con objetivos también muy distintos, memorizar para aprobar un examen, o memorizar para poder articular nuevos conocimientos.  Como bien dice muy ecuánime el profesor Colom conviene mezclar estrategias que nos permitan memorizar diéstramente a corto plazo pero también lograr estructurar un conocimiento que vaya más allá de las pruebas examinatorias que padecemos a lo largo de nuestra vida.

Y todo esto navegando por Internet….., no sé si me perjudica, pero desde luego me hace pensar. Volveré a darle unas vueltas a Manuel Castels y leeré el libro de Carr, así combino las dos cosas, lo que leo por la Red y la página impresa.

Tagged with:  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>