El Clasicismo y la Ilustración o el anhelo de orden

On 12/12/2009, in 4º ESO, by David

Cuando los Ilustrados aludían al derecho natural no sólo planteaban la idea de que todos los hombres como seres racionales partían de una serie de premisas de pensamiento comunes que como seres humanos podían entender de manera innata lo que era justo e injusto, independientemente de las culturas, las regiones, las lenguas o las naciones. Este […]

Cuando los Ilustrados aludían al derecho natural no sólo planteaban la idea de que todos los hombres como seres racionales partían de una serie de premisas de pensamiento comunes que como seres humanos podían entender de manera innata lo que era justo e injusto, independientemente de las culturas, las regiones, las lenguas o las naciones. Este planteamiento fue capital a la hora de dar a luz un nuevo ordenamiento a la sociedad fundamentado en la idea de que todos los hombres, del mismo modo que compartían estos innatos valores tenían derechos innatos. Las revoluciones de finales del siglo XVIIi llevarían estas ideas a las constituciones, que reconocían los derechos de los individuos y sobre todo a la formulación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano que alumbró la Revolución Francesa, inspirándose en los principios del derecho natural y el espíritu de la Ilustración en 1789.

Estas nuevas ideas sobre la humanidad  se habían desarrollado en buena parte  gracias al encuentro de los europeos con otras culturas que competían con la occidental en sofisticación, técnica y madurez política, social y moral. Las civilizaciones orientales no podían ser consideradas menores y era evidente que no precisaban de  tutela alguna por parte de los occidentales. Esta consideración de minoría había estado presente en la colonización de América pero si aquella resultaba discutible, en el caso de las civilizaciones del extremo asiático resultaba completamente insostenible.

La apertura a otras culturas desarrolladas había relativizado la importancia que la propia Europa se daba a sí. Ahora, podría plantearse que el ser humano compartía, más allá de sus diferencias culturales, similares principios que a todos eran comunes. Aquello que cualquier hombre por el mero hecho de serlo entendía fue la idea matriz de un pensamiento que terminaría por derrumbar las diferencias estamentales del Antiguo Régimen.

La Razón, que al fin y al cabo era lo que nos hacía humanos, era universal. Esa capacidad para entender cualquier planteamiento de manera lógica, esa cualidad humana que nos permitía establecer categorías científicas o controlar los elementos a través de una depurada técnica, podía convertirse en la principal herramienta de mejoramiento de la sociedad. El hombre, que había sido capaz de inventar los más diversos artefactos, que había logrado entender las leyes de la gravitación universal y que había compuesto las más bellas arquitecturas, las más deliciosas composiciones y las más inspiradas sinfonías, podía, rotos los velos de la superstición y la ignorancia, ordenar el mundo.

La jardinería, la arquitectura, el urbanismo, la música o la pintura nos hablan de ese orden perfecto que era una representación de ese anhelo de racionalidad que la Ilustración pretendía. Los órdenes clásicos sirvieron a los hombres de la Ilustración para materializar ese anhelo de orden en el urbanismo y la arquitectura. Los proyectos arquitectónicos del urbanismo de la ilustración se apoyó en un lenguaje que era común a occidente desde el imperio romano, y lo adaptó a las más puras de las reglas que la antigüedad clásica había legado.

La música buscó un equilibrio también y sus principios pusieron la base a un estilo “el clasicismo”, precisamente  basado en un orden preciso de movimientos y recursos melódicos que eran reflejo tanto de la armonía que la música pretendía resaltar como de la sociedad (muy limitada entonces) llamada a disfrutar de esa música. Vosotros no necesitáis pertenecer a la elite cortesana de ninguna monarquía europea para disfrutar de esa sensación de orden que la música clásica ofrecía. La Ilustración es también esto.

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One Response to El Clasicismo y la Ilustración o el anhelo de orden

  1. xiztoria dice:

    Hola David
    leo esta entrada y me parece muy interesante, por lo clara e ilustrativa, para mis alumos de 1º BAC ( no me atrevo con los de 4º) .
    ¿Te importa que la reproduzca(convenientemente citada su procedecencia) en mi blog
    (xiz-toria.blogspot.com)?
    También me ha gustado la más reciente sobre la linea del tiempo y tambiñén me gustaría piratearla con tu permiso-patente de corso.
    Un saludo

    Julian Ferrer

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